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México avanza hacia un futuro sin efectivo; los pequeños negocios son la clave

Un estudio de Mastercard y la consultora PCMI revela que los consumidores de México, Centroamérica y el Caribe ya quieren pagar digitalmente.

México avanza hacia un futuro sin efectivo; los pequeños negocios son la clave [Imagen generada con IA]

Son las 8 de la mañana en cualquier ciudad de México. Las cortinas de los locales suben, y los comerciantes acomodan su negocio, como todos los días. Llega el primer cliente. Saca el teléfono para pagar. Y el vendedor, sin pestañear, señala el letrero escrito a mano pegado en la caja: “Solo efectivo.”

Esa escena se repite millones de veces al día por todo el país. Y lo increíble es que sigue pasando en pleno 2026: el 73% de los pequeños comercios en México todavía no acepta pagos digitales.

Un estudio de Mastercard y la consultora Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI) basado en entrevistas a más de 20 ejecutivos del sector, datos de bancos centrales y proyecciones económicas, revela que los consumidores de México, Centroamérica y el Caribe ya quieren pagar digitalmente, pero los comercios donde compran no se lo permiten.

Kiki Del Valle, Presidenta de la División del Norte de América Latina de Mastercard, revela que “millones de consumidores están listos para pagar digitalmente, pero muchos comerciantes permanecen fuera del ecosistema formal de pagos. Si no actuamos para cerrar esta brecha de aceptación ahora, corremos el riesgo de frenar el potencial económico de la región.”

La brecha que cuesta miles de millones

La región norte de América Latina tiene 175 millones de personas y 11 millones de pequeños comercios. Solo el 23% de esos comercios acepta pagos con tarjeta. En México la cifra llega al 27%; en Guatemala cae al 7%. Mientras tanto, más del 80% de los adultos de la región ya tiene un producto financiero (frente al 55% de hace una década) y el comercio electrónico crece más del 10% anual.

“La región no tiene un problema de demanda de pagos digitales, sino una brecha en su aceptación”, explica Lindsay Lehr Tutson, Directora General de PCMI.

El efectivo no es gratis

El argumento más común de los comerciantes para no digitalizarse es que el efectivo no cuesta nada. Pero Mario Castrillo, director ejecutivo de NeoNet, lo desmiente: “Con el efectivo, no solo se corre el riesgo de robo, sino que se pierde visibilidad y control. El efectivo no es una solución segura ni rentable.”

Los costos reales del efectivo incluyen riesgo de robo, billetes falsos, tiempo perdido en viajes al banco y reconciliaciones manuales, y (quizás el más grave) la imposibilidad de acceder a crédito sin un historial de transacciones formal.

La paradoja mexicana: 80% de las terminales, 5% del volumen

México ha sido líder regional en la expansión de PayFacs (facilitadores de pago como Clip y Mercado Pago). En 2025, estos actores instalaron el 80% de todas las terminales POS nuevas del país. Sin embargo, esas terminales apenas capturan el 5.6% del volumen de transacciones: los comercios las tienen instaladas, pero siguen operando en efectivo.

Mariano Carranza, CEO de Clip, explica que “la aceptación en México sigue estando extremadamente subdesarrollada. Se han emitido millones de tarjetas nuevas en los últimos años, pero su utilización sigue siendo baja.”

El problema es que los comercios no usan las terminales porque las perciben como un costo y no como una herramienta de crecimiento.

Dónde está la oportunidad real

De los 11 millones de pequeños comercios de la región, aproximadamente 8.5 millones operan exclusivamente en efectivo. El estudio identifica los sectores con mayor potencial de transformación inmediata:

Las tienditas de las colonias son el principal catalizador de digitalización por su escala. Solo en México, casi un millón de tiendas reciben distribución directa de marcas de consumo masivo. Cuando esas tiendas se digitalizan, el beneficio alcanza a todo el ecosistema porque las marcas obtienen datos en tiempo real, los tenderos acceden a crédito, y los consumidores pueden pagar como prefieren.

El transporte público genera más de 40 mil millones de dólares anuales en la región. Solo en Costa Rica, los pasajes representan cerca del 30% de todas las transacciones en efectivo de los consumidores. Digitalizar ese flujo generaría un efecto en cadena: los usuarios acostumbrados a pagar sin efectivo en el transporte comienzan a hacerlo en otros contextos.

El turismo y hotelería generan alrededor de 160 mil millones de dólares en PIB regional. Los visitantes internacionales no solo prefieren pagar con tarjeta, sino que muchos lo exigen.

En pagos entre empresas (B2B), el 90% de los pagos a proveedores y distribuidores en el sector de consumo masivo todavía se hace en efectivo, cheque o transferencia bancaria simple.

Claves para impulsar el cambio

El estudio identifica tres categorías clave con potencial para acelerar la adopción y evolucionar hacia una completa digitalización:

  • La primera es tecnológica: Las soluciones que configuran el futuro del comercio ya están al alcance de muchos, lo que importa ahora es la voluntad colectiva para desplegarlas a gran escala. La tokenización (que permite pagos más seguros y sin fricción) funciona como base para tecnologías como pagos sin contacto, Tap on Phone o los pagos integrados en WhatsApp. Sin embargo, solo el 34% de los pagos en México son sin contacto, frente al 83% en Centroamérica y el 73% en el Caribe.
  • La segunda es de activación: Para impulsarla, el estudio propone integrar la aceptación de pagos digitales a una propuesta de valor más amplia con herramientas de gestión de inventario, acceso a crédito, programas de lealtad y facturación recurrente.
  • La tercera es regulatoria: Cuando el marco regulatorio se aleja de las tendencias tecnológicas y la demanda del mercado, puede representar un retraso a la innovación. Un ejemplo es el limitado reconocimiento formal de los PayFacs en varios mercados de Centroamérica y el Caribe, lo que puede generar incertidumbre en la cadena de valor. Además, las pequeñas empresas temen sanciones fiscales y prefieren mantenerse en la informalidad. Poder desvincular la aceptación de pagos digitales del concepto de la recaudación de impuestos o generar nuevos modelos que funcionen para todos, puede acelerar la aceptación.

La hoja de ruta hacia 2030

El estudio propone una transformación en tres fases. Entre 2026 y 2027, la prioridad es modernizar la infraestructura: migrar a la nube, desligar la aceptación del hardware físico mediante códigos QR, Tap on Phone y pagos por chat, y tokenizar completamente las vías de pago.

Entre 2027 y 2028, el foco pasa a la inteligencia: agentes de compra y venta operados por IA integrados en aplicaciones de mensajería, autenticación biométrica, y procesos automatizados de conciliación y gestión de reclamos.

Para 2029-2030, la aceptación dejará de ser una función independiente y se integrará en plataformas verticales de comercio minorista, hotelería, movilidad y servicios, con datos en tiempo real e inteligencia artificial incorporada en cada decisión.

La pregunta que resume este reto es: “¿Estamos construyendo la aceptación de 2026 o de 2030?”La tecnología existe. La demanda del consumidor es real. Lo que falta es acción coordinada entre gobiernos, fintechs, adquirentes y comercios. Para 2030, la aceptación digital ya no será un diferenciador, será el requisito mínimo para participar en la economía.

Author

  • José Luis Noriega

    Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.

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Sobre el autor

Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.