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La inteligencia artificial, la ciberseguridad, el desarrollo de software y la ciencia de datos se encuentran entre las profesiones con mayor demanda en el mercado laboral actual. Sin embargo, muchas de las carreras que alimentan estos sectores estratégicos siguen enfrentando un problema persistente: la baja participación femenina.
De acuerdo con el estudio “Panorama de la educación STEM en México: orientación vocacional, formación de talento y brecha de género”, elaborado por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM), las mujeres continúan subrepresentadas en buena parte de las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), particularmente en áreas vinculadas con programación, desarrollo de software, videojuegos y tecnologías de la información.
Los datos muestran una brecha significativa. Aunque las mujeres representan alrededor de 53% de la matrícula de educación superior en México, su participación disminuye en las carreras STEM. En contraste, predominan en áreas como educación, pedagogía, psicología y ciencias de la salud.
Para Adriana Ortega, directora del Centro de Opinión Pública de la UVM, esta situación no responde a una falta de interés o capacidad, sino a una serie de factores culturales que comienzan desde la infancia. “Durante décadas se construyó la idea de que ciertas profesiones eran para hombres y otras para mujeres. Son estereotipos que siguen influyendo en las decisiones académicas y profesionales de muchas personas”, explica.
La brecha comienza antes de la universidad
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la orientación vocacional sigue siendo insuficiente para acercar a más jóvenes, especialmente mujeres, a las disciplinas STEM. La investigación encontró que muchos estudiantes toman decisiones sobre su futuro profesional con información limitada sobre las oportunidades laborales, los salarios y las actividades que realizan quienes trabajan en sectores tecnológicos y científicos.
Además, los modelos familiares, los estereotipos de género y la falta de referentes femeninos continúan desempeñando un papel determinante en la elección profesional.
Mientras carreras como Educación, Formación Docente y áreas relacionadas con el cuidado concentran una mayoría femenina, disciplinas tecnológicas mantienen una participación mucho menor de mujeres. Según el estudio, en Ingeniería en Desarrollo de Videojuegos las mujeres representan apenas 13% de la matrícula; en Programación, 17%; y en Tecnologías de la Información y Comunicación, alrededor de 20%.
Desde los juguetes hasta las actividades extracurriculares, niñas y niños suelen recibir estímulos distintos. Mientras los hombres son incentivados a desarrollar habilidades relacionadas con la tecnología, la construcción o la resolución de problemas técnicos, las mujeres continúan siendo asociadas con profesiones vinculadas al cuidado, la educación o la salud.
Las carreras STEM también ofrecen mejores oportunidades
Otro de los hallazgos del estudio es que las disciplinas STEM suelen ofrecer mejores perspectivas laborales que muchas otras áreas profesionales. Las carreras relacionadas con tecnología e ingeniería presentan mayores niveles de empleabilidad, salarios más competitivos y oportunidades de crecimiento profesional tanto en México como en mercados internacionales.
Aunque las brechas salariales persisten en prácticamente todos los sectores, diversos análisis muestran que la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres tiende a ser menor en ocupaciones relacionadas con ciencia y tecnología. Además, estas carreras suelen ofrecer mayores oportunidades de movilidad social y acceso a industrias con alto potencial de crecimiento.
Para los especialistas, incrementar la participación femenina en STEM no solo contribuiría a reducir desigualdades de género, sino también a mejorar las perspectivas económicas de miles de mujeres.
El papel de las universidades, las familias y las empresas
Para revertir la situación, la especialista considera indispensable una estrategia conjunta entre instituciones educativas, familias, gobiernos y sector privado.
Uno de los principales retos identificados por la investigación es el desconocimiento sobre las nuevas profesiones tecnológicas. Muchos estudiantes aún no tienen claridad sobre qué hace un científico de datos, un especialista en inteligencia artificial, un desarrollador de videojuegos o un experto en ciberseguridad, a pesar de que se trata de algunas de las ocupaciones con mayor crecimiento proyectado para la próxima década.
“Los jóvenes necesitan información clara sobre qué hacen estos profesionistas, cuáles son sus oportunidades laborales y qué tipo de desarrollo pueden alcanzar”, explica Ortega.
El estudio también encontró que las mujeres reportan menor exposición a actividades relacionadas con ciencia y tecnología durante su formación escolar, lo que puede influir en sus decisiones académicas posteriores. Por ello, recomienda fortalecer los programas de orientación vocacional desde etapas tempranas y generar experiencias prácticas que acerquen a niñas y adolescentes a estas disciplinas.
La visibilidad de referentes femeninos resulta igualmente fundamental. Ver mujeres liderando equipos tecnológicos, ocupando puestos directivos o desarrollando carreras exitosas en ingeniería contribuye a romper estereotipos y genera confianza entre las nuevas generaciones.
Un panorama más alentador que hace dos décadas
Aunque las cifras actuales muestran desafíos importantes, los especialistas coinciden en que el panorama ha mejorado significativamente respecto a generaciones anteriores.
Hoy las mujeres representan más de la mitad de la matrícula universitaria en México, una realidad impensable hace apenas algunas décadas. Cada vez más ocupan posiciones de liderazgo en empresas, universidades y organizaciones tecnológicas.
Además, el interés por las disciplinas STEM ha crecido entre las nuevas generaciones, impulsado por la digitalización de la economía y la creciente visibilidad de las oportunidades laborales asociadas con estas áreas.
“Hay mucho trabajo por hacer, pero también hay avances importantes. Estamos viendo más mujeres acceder a la educación superior, más referentes femeninos y una conversación pública cada vez más abierta sobre estos temas”, concluye Ortega.
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