Fotos de origen: Getty Images y Adobe Stock. Imagen original de Fast Company USA.
Es difícil sentir lástima por los multimillonarios, pero varias personas inmensamente ricas coinciden en que hay un aspecto de su fortuna que no resulta divertido: decidir qué hacer cuando amigos y familiares les piden dinero.
¿Cómo responden quienes pueden pagar casi cualquier cosa cuando alguien querido busca ayuda económica? ¿Es posible equilibrar el deseo de ayudar con la necesidad de evitar que los vínculos financieros estropeen una relación? El inversionista de Shark Tank, Kevin O’Leary, habló recientemente de cómo piensa estas solicitudes en el podcast The Fifth Column.
Sus palabras ofrecen una mirada al mundo de los muy ricos. Pero, según planificadores financieros, también sugieren un marco para que personas con recursos más modestos decidan cómo y cuándo ayudar a sus seres queridos.
Una desventaja de tener mucho dinero
Antes de llegar a O’Leary, vale la pena explicar por qué poder extender un cheque enorme puede ser un problema. Tener recursos casi ilimitados ofrece ventajas evidentes, pero varias personas adineradas han contado cómo convertirse en la posible alcancía de todos puede deteriorar sus relaciones.
Bill Gates, por ejemplo, dijo a The New York Times que sintió alivio cuando su hija no le pidió dinero al recaudar fondos para su empresa de comercio electrónico. “La habría mantenido con muy poco margen y habría hecho revisiones del negocio, algo que me habría resultado complicado. Probablemente habría sido demasiado amable, preguntándome si era lo correcto. Por suerte, nunca sucedió”, dijo.
Su exesposa, Melinda French Gates, tampoco invirtió y subrayó que dar dinero puede privar a los hijos de oportunidades de aprendizaje. “Está creciendo gracias a esto”, explicó.
Jay-Z también se muestra reacio a entregar dinero a familiares. Una vez provocó una pequeña polémica en internet al decir que no le daría 4,800 dólares a un primo para iniciar un negocio. “No funciona así, amigo”, sostuvo. “Tienes que explicarle que la vida no es así”.
El préstamo habría debilitado el impulso de su primo. Al parecer, la negativa también afectó el ambiente entre ellos. “Vas a casa buscando consuelo, quieres familia, vas a casa por tranquilidad”, dijo Jay-Z.
La regla de Kevin O’Leary para dar dinero
El inversionista Morgan Housel resumió el problema de entregar dinero a seres queridos, especialmente jóvenes, así: puedes “arruinar su ambición con una herencia o arriesgar alguna forma de conflicto al negarles una vida fácil”.
En The Fifth Column, O’Leary coincidió. Cuando le preguntaron qué era lo peor de ser rico, respondió: “Que tu propia familia te pida dinero, y es extremadamente difícil”.
Continuó: “Muchas personas de tu familia se acercarán y dirán: ‘No quiero que me regales dinero. Quiero que inviertas en mi idea, que me des esto a cambio de aquello, o quiero abrir una bolera, un restaurante, un negocio o lo que sea’. Lo he visto todo. Al principio sientes la culpa del éxito y les das dinero. Poco a poco destruyes la relación con esas personas y tienes unas cenas de Acción de Gracias horribles”.
Por eso desarrolló una regla para salvar sus relaciones y sus reuniones familiares. Cuando alguien le pide, por ejemplo, 200,000 dólares para un proyecto o inversión, responde: “Mira, voy a darte los 200,000 dólares. No quiero que me los devuelvas. Es un regalo, pero nunca, jamás, quiero que vuelvas a pedirme dinero”.
“Quiero cenar en Acción de Gracias y hablar de la familia, no de dinero”, explicó. “He visto lo mucho que el dinero puede arruinar a una familia por los préstamos entre todos, por intentar recuperar lo que le prestaste a tu cuñado. Es una locura”.
Como informó Business Insider, esa regla de hacer un regalo por única vez ha inspirado a otras personas adineradas a adoptar un enfoque parecido.
Una lección para quienes no son multimillonarios
La enorme mayoría de quienes leen esto no enfrentará exactamente ese problema. Aun así, las dificultades de O’Leary y otros multimillonarios dejan algo que considerar.
Incluso si tu inversión en el negocio de alguien cercano es mucho menor que un cheque de Bill Gates, tendrás que decidir cuánto involucrarte en la operación diaria. El resultado probable puede ser conflicto. Insistir a tu cuñado para que pague afecta la relación, ya sea que el préstamo sea de 200,000 dólares o de 200. Es una tensión parecida a la de trabajar en familia sin dañar la relación.
Por eso algunos planificadores sostienen que un regalo para un momento importante, como contribuir a la colegiatura o al enganche de una vivienda, puede ser una forma más prudente de compartir recursos que un préstamo o una inversión.
“Si eres padre, abuelo o un tío o primo muy amable que tiene la fortuna de contar con dinero para ayudar a su familia, ¿por dónde empezar? Dadas las complejidades y los riesgos, creo que deberías evitar financiar el negocio de un ser querido”, aconsejó el planificador patrimonial Neil Torney en el Financial Times.
Aunque tengas menos solicitudes y por montos menores, puedes considerar la regla de ayudar una sola vez. Los préstamos y las inversiones familiares pueden ser un terreno complicado con cualquier ingreso. Un regalo único podría ser una mejor opción. Y, si no puedes permitirte regalar ese dinero, quizá convenga cuidar las reuniones familiares y decir que no.
Este artículo apareció originalmente en Inc., publicación hermana de Fast Company.
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