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¿Se puede trabajar en familia sin arruinar la empresa ni la relación?

Confesiones de tres hermanas emprendedoras.

¿Se puede trabajar en familia sin arruinar la empresa ni la relación? [Foto: envato]

¿Te imaginas mezclar el domingo familiar con estados financieros? Yo tampoco lo pensé hasta que, junto con mis dos hermanas creamos una empresa y tuvimos que evolucionar nuestra relación más allá de los lazos familiares. 

Trabajar con familia suena romántico… hasta que no lo es. La línea entre lo personal y lo profesional se vuelve delgadísima y hay que volverse creativos y sumamente empáticos para transitar entre los dos mundo y no acabar rompiendo ambas cosas. 

En nuestro caso, somos tres hermanas que decidimos emprender juntas y crear MOM to MOM, una marca enfocada en productos pensados para acompañar la maternidad real (sí, la de desvelos, caos y amor intenso). No fue un plan perfecto, pero sí una decisión consciente: queríamos construir algo juntas e impactar a miles de mujeres en el mundo.

En cualquier empresa existen las tensiones normales de la operación; pero cuando se trata de trabajar con familia es fundamental trazar ciertos lineamientos claramente. Aquí te cuento los 3 básicos para trabajar con familia y evitar el drama.

1. Los lazos familiares NO son Manual de Empresa

Suena obvio, pero a veces pensamos que “por ser familia” todo fluirá solo, como en las comidas con los abuelos. Spoiler: no. Si quieres que funcione, hay que poner reglas claras desde el día uno. Definir roles, acordar horarios (¡y respetarlos!); establecer responsabilidades evita malentendidos y mini dramas innecesarios.

¿Cómo lo resolvemos?

Que no se quede en una plática de buenas intenciones; además de documentos formales como organigramas y procedimientos, también hay que armar un documento sencillo donde todos vean a grandes rasgos su enfoque y prioridades, los “no negociables” y los temas sensibles que pueden sacar chispas. Tenerlo por escrito es un salvavidas a la hora de las tensiones. 

2. Conversaciones (incómodas) sin pretextos

Hablar de dinero, expectativas y errores con alguien con quien compartiste tu infancia (y conoce todos tus traumas familiares) puede ser raro, sí.  Las risas, cotidianidad y ganas de no incomodar pueden pesar más; pero callar lo que no está funcionando solo desgasta la relación… y la empresa.

Nuestra receta

Calendarizar reuniones para temas clave (finanzas, resultados, estrategia); hacemos mini sesiones fuera de la oficina para hablar exclusivamente del negocio y somos extrictas con los entregables entre nosotras. Pactamos darnos feedback honesto, sin pretextos ni juicios personales. ¿Cómo vamos a llevar a MOM to MOM hasta donde queremos si no somos exigentes y honestas entre nosotras? Por más que duela a veces hay que ser directas y también receptivas.

3. Las decisiones necesitan estructura, no jerarquía emocional

En los negocios familiares, el riesgo está en decidir por costumbre, emoción o por urgencia en vez de por lo que realmente necesita la empresa. Claro que los sentimientos cuentan y esa pasión que sentimos nos ha llevado lejos pero la toma de decisiones necesita criterios claros y estructura real. Precisamente eso es lo que nos hace ahorrar tiempo, roces y enfocar la energía en lo que trae valor al negocio. 

Hack de hermanas

Descubrimos en el camino que un negocio no puede guiarse por voluntad, emociones o historia familiar.  Mientras más rápido estructures la empresa, los canales de comunicación, procesos, procedimientos y responsables, más fácil será la operación y el crecimiento. Aterrizar bien el “cómo” es el primer paso pero nuestro tip también incluye dejar la puerta abierta para la espontaneidad y un poco de locura. Atreverse a compartir un pensamiento lateral ha sido clave para no ser una empresa más del montón y ganarnos el corazón de las mamás con nuestros productos. Dejar espacio para la creatividad ha sido clave para nosotras. 

Takeaways para valientes que apuestan por trabajar en familia

Al final del día, la satisfacción de ver materilizado un sueño junto con gente que amas es lo máximo. Compartes preocupaciones, desveladas y también risas y complicidad; el propósito de tu día a día tiene mayor profundidad. 

El gran secreto no está en evitar los roces o esquivar retos complicados, sino en tener el valor de hablar y comprometerse con enfoque y cariño.  Si encuentras la manera de combinar lo profesional y lo personal con honestidad, limites y mucha apertura, crecerás más fuerte y más cerca de lo que amas. 

¿Listos para no morir en el intento? Me encantará conocer tu historia.

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Sobre el autor

es Co-founder y directora de Marketing de MOM to MOM.