Los agentes de IA ya redactan correos, administran bandejas de entrada y participan en procesos internos de las empresas. El reto ya no es decidir si usarlos, sino establecer qué pueden hacer, qué conversaciones deben seguir siendo humanas y quién responde cuando una máquina habla en nombre de alguien.
Los agentes de IA ya redactan correos, administran bandejas de entrada y participan en procesos internos de las empresas. El reto ya no es decidir si usarlos, sino establecer qué pueden hacer, qué conversaciones deben seguir siendo humanas y quién responde cuando una máquina habla en nombre de alguien.