[Imagen: Gigxels/Pixabay]
No podía perderme el ‘Back to the Beginning’, pues se trataba del concierto de despedida de Ozzy Osbourne y Black Sabbath. Mis finanzas no me dieron para lanzarme al estadio Villa Park en Aston, Birmingham, en Reino Unido, pero la magia del streaming me dio la oportunidad de estar ahí, aunque fuera de manera virtual. Así que saqué la tarjeta y pagué mi boleto digital para verlo como millones de fans lo hicieron desde distintas latitudes. Era el último concierto del “Príncipe de las Tinieblas”, lo menos que podía hacer era armarme del mejor audio posible para escuchar su música como merece. Y lo hice gracias a un estéreo con un par de bocinas que no le piden nada a los nuevos equipos con inteligencia artificial. Y a pesar de que no pude viajar y presenciar físicamente uno de los mejores conciertos de la historia del rock y heavy metal, lo disfruté y me emocioné como si hubiera estado ahí.
¿Por qué la fuente de sonido importa al escuchar música?
Escuchar música parece ser una actividad que se limita a elegir una canción, presionar play y listo. Pero hay un detalle que muchas veces pasa desapercibido y que puede cambiarlo todo: la fuente de sonido.
No es lo mismo escuchar un disco que nos apasiona en audífonos de alta calidad que en una bocina portátil con bajos saturados o en los altavoces de tu celular. Aunque el archivo de audio sea el mismo, la forma en la que se reproduce puede transformar por completo la experiencia. De hecho, puede ser la diferencia entre sentir cada instrumento con claridad o percibir una mezcla plana y sin matices.
No tengo formación musical, pero mi relación con la música ha sido íntima y muy emocional desde que era adolescente. Y desde hace varios años he tomado mayor consciencia de que la fuente de sonido es primordial en cómo sentimos y percibimos las canciones. Algo que, personalmente, me puede emocionar o echar a perder la experiencia de escuchar a mis bandas favoritas.
¿Pero realmente una buena bocina o audífonos impacta en cómo vivimos y experimentamos la música?
En entrevista para Fast Company México, Diego Ocaranza, gerente regional de marketing para JBL y Harman Kardon, dijo que el audio tiene una virtud especial cuando escuchamos música: conexión emocional.
“Cada uno de nosotros tenemos una o más canciones que, si las escuchamos con atención y en entorno adecuado, sin interrupciones, vamos a sentir nostalgia, o quizá nos va a llevar a algún lugar y momento cuando la escuchamos por primera vez, o nos hará recordar a una persona que fue muy especial para nosotros. El audio tiene esa característica, pero se puede perder y afectar nuestra experiencia como escuchas si no hay una buena entrega de sonido y carece de calidad, siendo esto en tu casa con una barra de audio, o mientras vas caminando por la calle con tus audífonos, por ejemplo”.
Diego Caranza mencionó que, siendo conscientes de que no todas las personas tienen oportunidad de asistir a conciertos o festivales de música, la opción de verlos en streaming los ha llevado a innovar en la calidad de audio de bocinas y audífonos, de tal manera que el escucha perciba la música y el evento como si estuviera ahí, algo que han logrado con la integración de IA en sus dispositivos, así como funciones que permiten vincular sus aparatos vía Airplay o Spotify Connect.
Audífonos y bocinas: así cambia la manera de escuchar tus canciones favoritas, según la ciencia
Mi gusto por tener una buena fuente de sonido puede o no ser compartida por otras personas. Sin embargo, la ciencia afirma que sí influye en cómo vivimos la música.
Un estudio publicado por Frontiers in Psychology, revela que si queremos sentirnos como si realmente estuviéramos en un concierto o festival musical, las bocinas ofrecen un entorno acústico más natural y semejante al de un venue, elimina el problema de la división del sonido entre ambos oídos, como sucede cuando usamos audífonos.
Pero la música no la experimentamos solo con los oídos, sino con el resto de nuestro cuerpo. En este sentido, el mismo estudio nos muestra que una diferencia notoria entre los audífonos y bocinas es su impacto visceral. Si lo que buscamos es sentir las melodías como vibraciones corporales, las bocinas son mejor alternativa porque amplían las ondas sonoras, causando una sensación envolvente de nuestro cuerpo y, en consecuencia, una experiencia musical más similar a la de estar físicamente en un concierto.
No obstante, en ambos casos hay otros factores que entran en juego para que nuestra escucha sea de calidad: acústica de lugar, ubicación del oyente, producción, volumen, localización de altavoces, entre otros.
En un momento donde el streaming domina y el acceso a millones de canciones está a un clic, la calidad del audio sigue siendo un factor clave que muchas veces subestimamos. No se trata solo de qué escuchamos, sino de cómo lo escuchamos. Porque al final, la música no solo entra por nuestros oídos: también depende del camino que recorre para llegar a ellos.
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