[Imagen: Priscilla Du Preez /Unsplash]
Existen muchos recursos sobre cómo tener éxito en una entrevista de trabajo, pero se habla menos de cómo manejar una conversación informal sobre una oportunidad laboral con un reclutador, donde el formato y los criterios de éxito son más ambiguos. Estas pláticas suelen tener lugar fuera de la oficina, tomando un café o incluso una copa, y el entrevistador puede no tomar notas. Estas charlas informales suelen ocurrir al principio y al final de un proceso. Sin embargo, como me dijo el cazatalentos Basil Leroux: “Nada es realmente informal, ya que siempre se están formando opiniones y juicios”.
En mi trabajo como coach de carrera para ejecutivos, a menudo veo que los líderes no aprovechan al máximo las “conversaciones informales” como parte del proceso de contratación, permitiendo que la etiqueta que se les ha dado les reste importancia. Como resultado, pierden la oportunidad de causar una buena impresión y mostrar lo mejor de sí mismos. Aquí hay cuatro estrategias que te ayudarán a planificar y tener éxito si te invitan a una charla informal sobre una oportunidad laboral.
1. Determinar el propósito, los aspectos prácticos y el poder
Deja claro el propósito de la conversación informal solicitando contexto. Averigua cuántas personas más han tenido una plática similar y cuál es el siguiente paso en el proceso. Las charlas informales se utilizan por diversas razones: recopilar información antes de entrar en un proceso de selección formal, conocer mejor tus circunstancias y promocionar una oportunidad, crear una base de datos de talento para futuras vacantes, obtener la opinión de una parte interesada, recurrir a la opinión de un experto técnico, una formalidad al final de un proceso cuando el puesto es tuyo, y, de forma menos positiva pero demasiado común, cuando no tienen intención de darte el trabajo, pero necesitan incluirte en el proceso por razones políticas.
Con antelación, investiga en LinkedIn o la página web de la empresa a la persona o personas con las que te reunirás. Busca puntos en común (contactos mutuos, antiguos empleadores, instituciones académicas e intereses más amplios) que puedas aprovechar durante la conversación. Evalúa su poder de decisión en el proceso de contratación averiguando su relación con la posible oportunidad laboral. Normalmente, quienes tienen mayor poder serían el jefe directo o una persona clave cuya opinión podría descartarte de inmediato. Otras interacciones importantes, aunque con menor poder, serían compañeros, subordinados directos o la persona que ocupa el puesto actualmente. Sin embargo, nunca subestimes la opinión de nadie.
Infórmate sobre el formato de la reunión. Un director de tecnología comentó que recientemente tuvo tres interacciones distintas que denominó “charlas informales”: la primera fue por videollamada, tras un cuestionario estructurado (por lo que podría decirse que no fue informal en absoluto); la segunda fue en la oficina y se planteó como una exploración de su experiencia técnica, aunque no se le hicieron preguntas técnicas; y la tercera fue durante una cena con un antiguo compañero, presentándole a un director ejecutivo que estaba contratando personal, para evaluar su idoneidad para una posible oportunidad.
2. Prepara tu inventario profesional
Si bien es importante aparentar que se mantiene una conversación relajada, el secreto del éxito reside en prepararse bien, como se haría para una entrevista formal y estructurada, de modo que se tenga presente un contenido relevante e impactante, y luego presentarlo de una manera diferente.
En los procesos de selección formales, al principio de tu carrera, es posible que te hayas topado con el modelo de entrevista STAR, que abarca la Situación, Tarea, Acciones y Resultados. En una conversación informal sobre un puesto de alta dirección, es improbable que te hagan preguntas estructuradas basadas en competencias, pero el principio de conocer tus resultados medibles (la “R” del modelo STAR) sigue vigente. Ten presentes tus logros profesionales más destacados y prepárate para incorporarlos sutilmente a la conversación, incluso cuando no te pregunten directamente.
Prepara una breve declaración profesional para responder a la pregunta inicial: “¿Háblame un poco de ti?”. Incluye a qué te dedicas, un resumen conciso de tu trayectoria profesional y tus puntos fuertes. Procura que dure menos de un minuto y que sea interesante. Practica en voz alta para que puedas integrarla de forma natural en la conversación y no parezca que estás dando una presentación. Si tu conversación informal es con un reclutador que gestiona diversas oportunidades, incluye tus aspiraciones profesionales a largo plazo y los requisitos imprescindibles para tu próximo puesto.
Prepara preguntas de alto nivel que demuestren tu experiencia. Consulta información de sus reportes corporativos, comunicados de prensa y temas relevantes en tu campo. Considera también preguntas específicas para el entrevistador, como: ¿cuál es tu principal prioridad para el próximo año? Si pudieras solucionar un problema de la noche a la mañana, ¿cuál sería?, ¿qué fue lo que más te sorprendió al incorporarte a la empresa?
3. Prepárate para cambiar de rumbo en el momento
Independientemente de la preparación, habrá ocasiones en que una reunión no se desarrolle según lo previsto. No puedes controlar a tu entrevistador, pero sí puedes tu respuesta. Tu capacidad para reflexionar y adaptarte sobre la marcha puede mantener el rumbo.
Rachel, directora de recursos humanos, se encontraba en la fase final del proceso de selección para un puesto que deseaba mucho. Le pidieron que acudiera a la oficina para una charla informal con algunos de sus futuros compañeros de equipo. Al llegar, se encontró con un grupo numeroso que la entrevistó en formato de panel, con una serie de preguntas desafiantes sobre su estilo de liderazgo. Se adaptó rápidamente y, basándose en su preparación, compartió ejemplos de cómo había trabajado con equipos anteriores y los logros que habían conseguido juntos. Hacia el final de la sesión, logró orientar la conversación hacia un formato más participativo y se centró en generar confianza. Consiguió convencerlos, pero fueron 90 minutos intensos.
4. Conectar y reflexionar
Después de la conversación informal, envía un breve correo electrónico a tu entrevistador para agradecerle. Si te interesa continuar la plática, déjalo claro y di algo como: “Disfruté mucho de nuestra conversación, en particular de (menciona algo específico que trataron) y me encantaría tener la oportunidad de conocer a más miembros del equipo / saber más sobre la oportunidad / trabajar con ustedes”.
Manda una invitación personalizada para conectar con ellos en LinkedIn. Cada plática informal es una oportunidad para crear una nueva conexión profesional. Procura mantener una buena relación con la persona, independientemente de si te interesa el puesto. Nunca sabes cuándo volverás a encontrarte con ella.
Reflexiona sobre lo que te reveló la interacción y lo que aprendiste sobre la persona que conociste. Pregúntate: ¿me gustaría trabajar con esta persona?, ¿cómo me sentiría si la conversación no llegara a ninguna parte?
Nunca se trata de una simple conversación. Considera todas las entrevistas de trabajo, independientemente de su nombre o formalidad, como una oportunidad para promocionarte. Son un proceso bidireccional. Cada interacción aporta información valiosa para decidir si te interesa el puesto. Sea cual sea el resultado, deja una impresión positiva que realce tu reputación profesional y te posicione como un experto creíble en tu campo.
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