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Patti Smith y los límites de la autobiografía

Hoy en día, conocemos a Smith no solo por su faceta como cantante, sino también como poeta, artista visual, activista y, más recientemente, como memorialista.

Patti Smith y los límites de la autobiografía [Foto original: Harald Krichel/Wikimedia Commons]

El jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes ha concedido su galardón en este 2026 a la cantante y escritora estadounidense Patti Smith, destacando su “impetuosa creatividad” y su “gran potencia expresiva”. A sus 79 años, y tras más de cinco décadas de trayectoria, Smith no ha cesado su actividad en los escenarios ni ha dejado de cultivar su faceta como escritora, manteniendo además en todo momento su compromiso con distintas causas sociales y políticas.

Tras la publicación de su primer álbum, Horses, en 1975, Patti Smith fue apodada “la madrina del punk”, apelativo que nunca ha terminado de entusiasmar a la artista. Hoy en día, conocemos a Smith no solo por su faceta como cantante, sino también como poeta, artista visual, activista y, más recientemente, como memorialista.

En 2010, Patti Smith publicó Éramos unos niños (Just Kids), obra que recibió el Premio Nacional del Libro en la categoría de no ficción. A este relato, clasificado como libro de memorias, le siguieron M Train (2015), El año del mono (2019), El libro de los días (2022) y Pan de ángeles (2025). Los inicios de su trayectoria como poeta se remontan a 1972. Sin embargo, no cabe duda de que Patti Smith se ha abierto camino también en el mundo de la literatura en prosa.

Si entramos hoy en una librería, no nos resultará muy difícil encontrar alguno de estos tres libros en la sección de memorias o autobiografías, o simplemente bajo la etiqueta de “no ficción”. No obstante, ¿hasta qué punto es acertada esta clasificación? ¿Son Éramos unos niñosM TrainEl año del monoEl libro de los días y Pan de ángeles memorias de una celebridad al uso?

Éramos unos niños y el fenómeno female rock memoir

Portada de Éramos unos niños, primer libro autobiográfico de Patti Smith. Penguin Libros

La publicación de Éramos unos niños guarda relación con el aumento significativo de obras que han sido recientemente catalogadas como parte del fenómeno female rock memoir (“autobiografías de mujeres del rock”).

El libro es considerado el exponente de este subgénero que cada vez cuenta con más ejemplos. Sin embargo, Éramos unos niños no se ajusta exactamente a lo que encontramos en las historias de otras escritoras del rock. Contra todo pronóstico, el primer libro autobiográfico de Patti Smith no narra la historia de cómo se convirtió en una de las voces femeninas pioneras del punk. Se centra en su relación con el fotógrafo vanguardista Robert Mapplethorpe.

El libro, de hecho, es el resultado de una promesa que Smith le hizo a Mapplethorpe poco antes de que él falleciera: la de escribir su historia, una historia de amor, amistad y hermandad. De esta forma, aquello que les concierne como personajes individuales pero que no es relevante en la historia de su relación queda fuera del texto. Éramos unos niños no es la autobiografía de Patti Smith ni la biografía de Robert Mapplethorpe; es ambas y ninguna a la vez.

M Train: un viaje por el fluir de la conciencia

Lejos de seguir los pasos de Éramos unos niñosM Train toma su propio camino. Este libro contiene una prosa más introspectiva y experimental que, por momentos, roza el fluir de la conciencia.

Portada de M TrainPenguin Libros

En él, Smith reflexiona acerca de la pérdida (en especial la de su difunto marido Fred “Sonic” Smith), el autoconocimiento y el paso del tiempo. La realidad se confunde con los sueños y el presente se entremezcla con el pasado. Esto da lugar a una narrativa no lineal que se aleja bastante de la estructura convencional de los relatos autobiográficos.

Todo esto hace que M Train se lea como una suerte de diario, no tanto en su forma más cotidiana (ese “querido diario” que fechamos y tratamos de escribir con la mayor regularidad posible) sino en un sentido más literario, más cercano a lo que conocemos como “ensayo personal”. No prima en esta historia lo que sucede, sino de qué manera lo que sucede afecta a la escritora. En definitiva, el M Train simboliza la conexión entre los distintos pensamientos de Smith, como si estos fueran estaciones independientes conectadas únicamente por la línea M.

La autoficción en El año del mono

Si bien en M Train ya vemos un cierto distanciamiento del género de las memorias en su forma más tradicional, es en El año del mono donde se hace evidente la desvinculación de las memorias de otras celebridades.

Portada de El año del Mono, de Patti Smith. Penguin Libros

Este libro es la prueba definitiva de que Smith se siente lo suficientemente cómoda con el género autobiográfico como para transgredirlo y jugar con los límites de lo real y lo ficticio.

Aunque sigue siendo un texto esencialmente autobiográfico, al igual que los dos anteriores, el elemento diferenciador radica en la capacidad de Smith para incorporar elementos surrealistas que confunden constantemente al lector. Objetos que hablan, personajes que aparecen y desaparecen como por arte de magia y situaciones kafkianas conviven en esta historia que es más autoficción que autobiografía.

En la delgada línea que separa los sueños de la realidad, la autora esconde un sinfín de reflexiones que difícilmente se descubren a primera vista, pero que se convierten sin duda en una agradable recompensa para aquellos que deciden sumergirse en una segunda lectura.

El libro de los días y la narración visual

Desde Éramos unos niños hasta El año del mono, la fotografía ha ido adquiriendo una presencia cada vez mayor en la obra de Smith. La autora no solo ha demostrado su interés en este medio, sino que además se ha servido de él para explorar las posibilidades de hibridez entre texto e imagen. Tanto es así que, en 2022, publicó El libro de los días, un diario fotográfico en el que la imagen se convierte en el eje principal de la narración, mientras que el texto aparece únicamente en forma de pies de foto.

Inspirado en su cuenta de Instagram –como la propia Smith señala en la introducción–, el libro adopta la forma de un diario visual que acompaña a la autora durante los 366 días de un año bisiesto. De enero a diciembre, cada día se presenta a través de una fotografía acompañada de una leyenda que puede ir desde una sola palabra hasta un breve texto.

A primera vista, esta suerte de fotolibro parece alejarse de las anteriores publicaciones de Smith. Sin embargo, basta con recorrer sus primeras páginas para reconocer una estética que remite claramente a su obra previa. Aunque esta vez la imagen ocupa más espacio que las palabras, a lo largo de la narración (tanto visual como textual) la autora establece conexiones temáticas con sus libros anteriores: viajes, pérdida, nostalgia y devoción atraviesan las páginas de El libro de los días del mismo modo que lo hacían en Éramos unos niñosM Train y El año del Mono.

Pan de ángeles: ¿la autobiografía definitiva?

Hacia finales de 2025, Patti Smith publicó Pan de ángeles. Ya desde la portada advertimos un cambio respecto a sus publicaciones anteriores: el título va seguido del subtítulo “memorias”. Ciertamente, desde la publicación de Éramos unos niños, esta es la obra que más se acerca al género autobiográfico convencional.

Portada de su último, hasta la fecha, libro de memorias: Pan de ángelesPenguin libros

Por primera vez, no se centra en un periodo concreto de su vida, sino que traza un recorrido desde su infancia hasta el presente –eso sí, los recuerdos, las reflexiones y los saltos temporales se imponen, una vez más, a la linealidad–. En Pan de ángeles predominan la estructura fragmentaria y un tono introspectivo que remiten constantemente a la Smith que ya conocemos. Las coincidencias, de hecho, no se limitan al estilo: hay episodios que ya se habían mencionado en otras de sus obras.

Sin embargo, la autora ofrece aquí una nueva mirada, junto con detalles que hasta ahora no había compartido. Pan de ángeles, supone, en definitiva, la consagración de una voz literaria madura, creativa e incansable.

Ya en los años setenta revolucionó el mundo de la literatura, desdibujando los límites entre la poesía y la música. Cuatro décadas después, vuelve a hacerlo creando, en esta ocasión, textos híbridos con una prosa que no termina de ajustarse a ninguna clasificación.

Con una decena de álbumes de estudio y más de veinte libros publicados (entre poesía, prosa, memorias y ensayos), podría parecer que a Patti Smith le queda poco por hacer. Sin embargo, el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026 no es sino un impulso más para la artista, que en una entrevista ha afirmado: “Puedo prometerle a la princesa Leonor que trabajaré más duro que nunca para honrar este reconocimiento porque significa mucho para mí”.

Todo apunta a que la trayectoria creativa de Patti Smith sigue lejos de agotarse, algo que el público ya celebra.


Silvia Hernández Hellín es doctora en Estudios Literarios y Lingüísticos en sus Contextos Socioculturales por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo se publicó primero en The Conversation. Lee el original aquí.

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