[Imágenes: Adobe Stock, Mitchell Luo/Unsplash]
Hace 20 años, si le preguntabas a la persona promedio qué era Google, te diría que era un motor de búsqueda. La compañía se convirtió en sinónimo de búsqueda de información en línea, alcanzando un nivel de dominio sin precedentes en el sector de los motores de búsqueda.
Si le preguntas a la persona promedio hoy, probablemente te dirá lo mismo. Sin embargo, Google ya no es solo eso. Es una compañía mucho más compleja, que intenta abarcar demasiado y, posiblemente, no lo logra del todo.
Google es ahora una compañía de cinco niveles, afirma David Bader, director del Instituto de Ciencia de Datos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey. Uno de los niveles clave es la IA, que podría representar 185,000 millones de dólares (mdd) en inversión este año, “una cifra superior al PIB de la mayoría de los países”, según Bader. Este nivel de gasto evidencia el drástico cambio de rumbo de la compañía. “Ninguna empresa seria dedicada exclusivamente a las búsquedas invierte tanto”, afirma.
Este enfoque en la IA es cada vez más visible para los usuarios finales, ya que la IA se integra en un número creciente de productos de Google. “Están integrando Gemini en todos los rincones, ya sea en G Suite, en el correo electrónico, en Maps, en lo que sea”, afirma Alex Hanna, exempleada de Google y directora de investigación del Distributed AI Research Institute.
Sin embargo, persiste una brecha entre la percepción de Google y su perspectiva. “Está la forma en que Google se ve a sí misma internamente, que creo que es más como una empresa de IA”, explica Hanna. Esto contrasta con la percepción que gran parte del mundo aún tiene de la compañía: principalmente como un motor de búsqueda. Y, en opinión de Hanna, esa experiencia se ha deteriorado. “Cuando usas la Búsqueda de Google, es pésima. Es horrible”, declara.
Hanna argumenta que el declive en la calidad de las búsquedas está parcialmente ligado a la forma en que Google está reestructurando su modelo de negocio para la era posterior a ChatGPT, una era en la que la IA puede prescindir por completo de la búsqueda tradicional y reducir la necesidad de que los usuarios visiten un motor de búsqueda o los sitios web que indexa.
Según Bader, la publicidad sigue siendo la principal fuente de ingresos de Google, representando 74% de sus ganancias. Sin embargo, otros creen que este dominio podría debilitarse a medida que la IA transforma el comportamiento de búsqueda. “Saben que deben evolucionar hacia un modelo que no dependa de los ingresos publicitarios”, afirma Hanna. “Depende de si pueden encontrar la manera de monetizar la infraestructura de IA que han estado desarrollando”.
Aun así, “Google Search no va a desaparecer”, asegura Ed Anderson, analista de Gartner. “Y creo que Google Search seguirá siendo uno de los principales puntos de contacto durante muchos años”.
Además de monetizar su infraestructura de IA, Google también está reestructurando otras áreas de su negocio para mantener su flujo de caja. Esto incluye la generación de miles de millones a través de la infraestructura en la nube, que, según Bader, ha crecido 63% interanual y se ha convertido en “un verdadero tercer proveedor después de AWS y Azure”, representando aproximadamente una quinta parte del negocio total de la compañía.
Google también está invirtiendo cada vez más capital. La compañía posee alrededor del 6% de SpaceX y aproximadamente 14% de Anthropic, además de participaciones o propiedad en empresas como Waymo y Wiz, esta última adquirida por 32,000 mdd, y docenas de otras inversiones. El resultado, según algunos críticos, es que Google se asemeja cada vez más a “un fondo de capital riesgo glorificado”.
Si tener tantos intereses en tantos sectores significa que Google ha perdido el rumbo o simplemente ha encontrado uno nuevo, sigue siendo una incógnita. “Vivimos en una economía donde hay que demostrar crecimiento”, afirma Hanna. “Se encuentran en una posición muy extraña, ocupando de nuevo el tercer o cuarto lugar, a pesar de haber sido pioneros en la tecnología”. Esto, a su vez, genera aún más confusión en la compañía.
No todos son tan pesimistas. “Lo interesante no es que ninguna etiqueta [que defina a Google] sea incorrecta”, dice Bader. “Lo interesante es que las cinco son ciertas a la vez, y eso nunca había ocurrido con ninguna otra empresa”.
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