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¿Eres bueno en tu trabajo? Eso no basta para llegar a puestos de liderazgo

Aprender a pensar de manera estratégica es uno de los primeros pasos hacia el liderazgo.

¿Eres bueno en tu trabajo? Eso no basta para llegar a puestos de liderazgo [Imagen: Adobe Stock]

Si llevas el tiempo suficiente en el mundo empresarial, es posible que hayas visto a especialistas técnicos estancarse en su carrera. Son brillantes en su trabajo, pero les cuesta ascender a puestos de liderazgo.

Esto se debe a que la gestión requiere un tipo de pensamiento diferente: menos centrado en las tareas y más enfocado en la visión general. Esta mentalidad es común entre los fundadores de empresas exitosas, quienes emplean el conocimiento, la experiencia y la intuición para maximizar la creación de valor dentro del contexto dado. Y es una mentalidad cada vez más relevante en la actualidad.

Por ejemplo, la encuesta sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial de 2025 señala el pensamiento analítico como la principal habilidad esencial que los empleadores consideran indispensable hoy en día. Cambios rápidos como el auge de los agentes de IA autónomos transforman la manera en que se contrata a personas para puestos directivos y de gestión, así como nuestra concepción de las habilidades. Por ello, las organizaciones buscan personas con una mentalidad humana: analítica, crítica y capaz de trabajar tanto con datos como con intuición.

He observado este cambio muy de cerca. Al comenzar como ingeniero de software en empresas de desarrollo y de subcontratación, pronto descubrí que ser un programador de primera categoría con un conocimiento profundo y excelente de las bibliotecas de software tiene rendimientos decrecientes. Hoy, lidero la estrategia tecnológica y de entrega de Sombra, equilibrando la ejecución con el éxito del cliente y la realidad comercial.

Aquí tienes cinco consejos prácticos que me ayudaron a hacer esta transición y que también te ayudarán a ti. No importa si trabajas en tecnología, operaciones, marketing, finanzas o cualquier otro sector.

1) Empieza a pensar como tu jefe

Comprende los objetivos personales y profesionales de tu jefe. Para ello, necesitas dominar los fundamentos empresariales. Empieza dedicando una hora a la semana. Si quieres acceder a un puesto de toma de decisiones, debes saber cómo y por qué las compañías toman esas decisiones.

A partir de ahí, asegúrate de dedicar parte de tu tiempo a ayudar a tu jefe a alcanzar su objetivo. Esto, a su vez, le permitirá dedicar más tiempo a tareas estratégicas.

2) Piensa más en el resultado general y menos en el siguiente KPI

Antes de impulsar una solución, establece objetivos y explícalos con claridad. Una de las características fundamentales del pensamiento empresarial es lograr que todos compartan la misma visión. Si bien los indicadores clave de rendimiento (KPI, por sus siglas en inglés) aislados, como la tasa de retención, tienen sentido en un momento dado, no son suficientes para mantener al equipo motivado a largo plazo.

Tu trabajo consiste en identificar las prioridades para el resultado final. ¿Reducción de riesgos?, ¿rapidez?, ¿confianza? Si no puedes determinar cómo se relacionan los KPI con el panorama general, probablemente no estés elaborando una estrategia, sino simplemente realizando tareas rutinarias.

3) Asume una mayor responsabilidad

Siempre hay una manera mejor y más creativa de completar una tarea. Es necesario experimentar y evaluar constantemente para encontrar las maneras óptimas de alcanzar los objetivos. Esto es fundamental para la mentalidad empresarial. Y es necesario que te responsabilices de este proceso manteniéndote siempre al tanto.

Supongamos que una tarea se divide entre dos personas o equipos. No te limites a repartir el trabajo y olvidarte de la otra parte. Asegúrate de estar en contacto regularmente y brindar ayuda cuando alguien la necesite. Esto es una excelente muestra de liderazgo, algo que la gerencia no pasa por alto.

4) Reduce la incertidumbre para ti y para los demás siendo honesto

Este consejo va más allá de simplemente decir con sinceridad lo que has logrado y lo que no. La honestidad se refiere a tus motivaciones personales, tus sentimientos ante situaciones incómodas y a abordar temas delicados antes de que se conviertan en conflictos. Empieza por ser honesto contigo mismo. Ese es un buen primer paso para ser más transparente con la gerencia sobre tus motivaciones.

La honestidad también ayuda a que el progreso sea visible para las partes interesadas. Comunícate con frecuencia y desde el principio. De esta manera, fomentarás la alineación en todas las etapas de la creación de valor. Los ciclos de retroalimentación con las personas directamente involucradas también te ayudarán a encontrar soluciones más creativas.

5) Adáptate y celebra el cambio

Durante la pandemia de covid-19 en 2020 y 2021, todos hablaban de la rapidez con la que cambian las cosas en el mundo. Avancemos hasta 2026, y esos cambios parecen un juego de niños. La incertidumbre global no hace más que crecer, y los profesionales necesitan ajustar sus planes y estrategias semanalmente, o incluso a diario. Hacerlo es solo una parte del rompecabezas. Otra parte consiste en aprender a celebrar esta flexibilidad e imprevisibilidad en tu trabajo. Esto significa ser receptivo al cambio y aceptarlo, en lugar de frustrarse con cada cambio en nuestro plan supuestamente perfecto.

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Sobre el autor

es cofundador y director de tecnología (CTO) de Sombra, empresa de desarrollo de software.