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¿Te resistes a regresar a la oficina? Esto podría animarte a volver

Terminar tu jornada laboral a tu horario puede ser una de las cosas positivas de volver a la oficina.

¿Te resistes a regresar a la oficina? Esto podría animarte a volver [Imagen: Adobe Stock]

Primero, algunas empresas pidieron (muy amablemente) a sus empleados que fueran a la oficina un día a la semana. Los que trabajamos desde casa, como yo, pensamos: “Bueno, está bien. Una vez por semana está genial. Puedo salir de mi pijama y ver a mis compañeros de trabajo”. 

De pronto, surgió una política de dos días a la semana. Ya sabes, solo para una par de juntas. Para desconectarte de las videollamadas, tomar un café por la mañana o para asistir a una reunión después del trabajo. 

Entonces, las cosas se pusieron raras. No podíamos simplemente estar en las videollamadas de Zoom, teníamos que asegurarnos de que nuestras cámaras estuvieran encendidas. 

En mi caso, mucho más tarde que en la mayoría de las compañías, vi el correo electrónico oficial de RTO: Regreso a la oficina. A partir de la semana que viene, estaré en mi lugar de trabajo. En persona.

Pero aquí está el problema: no obtuve una autorización oficial para seguir en home office. Me puse un ultimátum. Era hora de ir a la oficina todos los días. Y sabíamos que iba a suceder

Como consultor, puedo entrar y salir cuando quiera. Puedo participar en todas las reuniones por Zoom y estoy en canales de Slack y en varios hilos de conversación que me mantienen al día. 

Pero he notado que en los últimos dos años, no estar en la oficina está bien, técnicamente. Sin embargo, nuestra cultura ha vuelto a ser la de ese espacio de trabajo. Hemos vuelto a los chismes de los lunes por la mañana junto al dispensador de agua, a pedir la comida y a intercambiar rumores sobre quién es contratado y quién es despedido. 

Sinceramente, no tengo ni idea de lo que pasa aquí a menos que esté presente. E incluso si solo voy a reuniones, no es lo mismo. Lo sabemos.

Así que me dieron un escritorio. Incluso una placa con el logo de la empresa. También un cactus.

En mi primera semana, dos personas pasaron a mi lado y me dijeron: Ah, ahí estás. Llevo tiempo queriendo llamarte para concertar una reunión. ¿Qué te parece…?”

Tuve dos reuniones productivas que nunca se habrían llevado a cabo si no hubiera estado en la oficina. 

Pero, a la semana siguiente, tener un escritorio me recordó una de las razones por las que el trabajo remoto era útil. Es mucho más fácil evitar las microagresiones y las intrigas. En cuanto empecé a ir más a menudo, ahí estaba Karen preguntándome si podía contribuir a la fiesta de cumpleaños de la oficina. (¿Quién demonios no puede permitirse 5 dólares para una fiesta de empresa?) Y luego estaba Ken preguntándome sin rodeos qué aporta mi consultoría a la empresa, como si él firmara mis cheques. 

Y, después de eso, tengo que ir a la fiesta en la sala de conferencias y comer pastel rancio. ¡Qué asco! Dar las felicitaciones de cumpleaños en una reunión de Zoom lleva treinta segundos y luego todos volvemos al trabajo. 

Esas reuniones presenciales me recuerdan a todas esas personas, como Karens y Kens, que cuestionan todo, desde mis habilidades hasta cuánto dinero gano. 

Así que establezco mis límites, como siempre, y me centro en los aspectos positivos del retorno.

El trabajo remoto fue un momento especial y genial. En cierto modo, supuso un respiro tras veinte años trabajando en una oficina que empezaba a parecerse a la famosa película “Office Space”. Así que todos pudimos trabajar desde casa y lo disfrutamos. 

Pero para mí, era hora de volver, de recuperar la estructura y el equilibrio que brinda un horario de oficina. De hecho, trabajo menos horas porque estoy haciendo algo que antes no hacía: salgo del trabajo a las 5:00 de la tarde en punto. 

Durante la pandemia, estábamos en casa, pero en realidad también trabajábamos más porque esas siestas y meriendas nos hacían sentir que le debíamos más tiempo a la empresa. No era así. No me llevo trabajo a casa a menos que sea necesario, y ahora existe una separación entre la vida personal y profesional que no tenía antes de la pandemia. 

Mientras que algunas empresas tecnológicas han adoptado la semana laboral de cinco días completos, en mi empresa mantenemos los viernes libres.

No nos pongamos ridículos. Voy a tener un fin de semana de tres días para siempre. 

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  • The Only Black Guy in the Office

    The Only Black Guy in the Office es un gerente de marketing de Seattle que escribe sobre cómo navegar por las aguas turbulentas del mundo corporativo estadounidense. Es como un Dilbert moderno; es decir, si Dilbert fuera negro, progresista y franco sobre las tonterías, las alegrías y las microagresiones que los profesionales negros experimentan a diario.

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Sobre el autor

The Only Black Guy in the Office es un gerente de marketing de Seattle que escribe sobre cómo navegar por las aguas turbulentas del mundo corporativo estadounidense. Es como un Dilbert moderno; es decir, si Dilbert fuera negro, progresista y franco sobre las tonterías, las alegrías y las microagresiones que los profesionales negros experimentan a diario.