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Data fresca: la IA hace el trabajo más fácil (y más solitario)

El mayor riesgo no es que la IA reemplace las relaciones humanas, sino que elimine los momentos que las crean.

Data fresca: la IA hace el trabajo más fácil (y más solitario) [Foto base: Adobe Stock]

La inteligencia artificial, aún en su infancia, está generando beneficios incluso mayores de los que muchas organizaciones esperaban.

Según una nueva investigación global de Workday, 62% de los empleados que usan IA afirma que ha reducido su agotamiento (burnout). Un contundente 86% reporta mayor productividad y una mejor capacidad para enfocarse en trabajo de mayor valor. Casi dos tercios dice que la IA ha aumentado su confianza en su capacidad para tener éxito en roles futuros.

De manera notable, todos estos hallazgos representan una victoria tanto para empleadores como para empleados. Durante años, las empresas han buscado mejorar la eficiencia, liberar tiempo de los colaboradores y reducir su estrés, y la IA parece ser capaz de lograr las tres cosas.

Si te preguntas dónde está el “pero”, aquí está. Aunque la IA claramente está ayudando a la gente a trabajar mejor, también está debilitando el factor más importante del bienestar laboral que existe: la conexión humana.

Nuestra creciente dependencia de la IA para hacer lluvias de ideas, pedir consejo, tomar decisiones e incluso socializar está reduciendo gradualmente las interacciones cotidianas a través de las cuales se construyen la confianza, el aprendizaje, la cultura, el sentido de pertenencia y hasta la salud mental.

LA SOLEDAD ASUSTA MÁS A LOS TRABAJADORES QUE LOS DESPIDOS

La investigación de Workday revela un hallazgo sorprendente: 43% de los empleados dice estar más preocupado de que la IA reduzca las interacciones con sus colegas que de perder su empleo. Ya hoy, uno de cada tres reporta que rara vez o nunca tiene conversaciones con sus compañeros de trabajo más allá de las tareas transaccionales en una semana típica. Menos de la mitad dice que ahora es fácil hacer amigos en el trabajo.

Vistos de forma aislada, estos hallazgos ya serían preocupantes. Vistos en el contexto de tendencias sociales más amplias, resultan aún más alarmantes. Las conexiones sociales se han debilitado de manera significativa desde la pandemia, y los estadounidenses ya reportan mayores niveles de soledad, menos amistades cercanas y menos tiempo con amigos que generaciones anteriores.

Un estudio del American Survey Center encontró que, para 2021, el porcentaje de estadounidenses que reportaban no tener ningún amigo ya se había cuadruplicado, de 3% a 12%. Workday encontró que 14% de los empleados se tomó tiempo libre durante el último año tras experimentar sentimientos de soledad y aislamiento social.

Hoy, los trabajadores recurren cada vez más a los chatbots para necesidades que antes los llevaban a buscar a sus compañeros de equipo. En el último año, 76% les ha pedido consejo, 52% los ha usado para generar ideas creativas, y 37% ha recurrido a ellos en busca de compañía. Para justificar esta nueva dependencia, la mayoría dice que la IA siempre está disponible, no juzga y responde al instante. Cada vez más, la IA se está convirtiendo en el primer lugar al que los empleados acuden en busca de respuestas, ideas, retroalimentación y solución de problemas.

Para todas las generaciones anteriores a la llegada de la IA, el trabajo generaba innumerables oportunidades de conexión humana. Los empleados pedían ayuda a compañeros con más experiencia, se reunían en persona para hacer lluvias de ideas, colaboraban y resolvían problemas juntos. Estas interacciones no solo eran la forma histórica de trabajar, también ayudaban, de manera inherente, a construir relaciones, amistades, confianza y un sentido de seguridad y pertenencia. Una conversación perdida significa poco, pero miles de conversaciones perdidas en toda una organización pueden alterar fundamentalmente aquello que la mantiene unida.

Incluso algunos de los líderes que están construyendo estas tecnologías han expresado preocupación. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, recientemente advirtió sobre el riesgo de que las personas desarrollen apego emocional hacia compañías de IA, describiéndolas como “amigos sin futuro”. Investigadores del MIT están comenzando a confirmar por qué: un mayor uso de chatbots de IA está asociado con mayor soledad, menores niveles de interacción social en el mundo real y una mayor dependencia emocional hacia los mismos sistemas a los que la gente recurre en busca de conexión.

Nadie construye una vida (ni una carrera) en aislamiento. El mayor riesgo no es que la IA reemplace las relaciones humanas, sino que elimine los momentos que las crean.

LA PERTENENCIA NO SE DA POR ACCIDENTE

La pertenencia (precisamente lo que la IA está erosionando) no es simplemente un resultado deseable en el lugar de trabajo. Es un requisito fundamental para el bienestar de los empleados. Se construye en los momentos pequeños y aparentemente insignificantes que se acumulan con el tiempo: un colega que nota que estás batallando, una conversación de pasillo que se convierte en un avance, un equipo que celebra junto y se recupera junto.

En el estudio de bienestar laboral más grande del mundo (que encuestó a más de 15 millones de personas), el profesor de la Universidad de Oxford Jan-Emmanuel De Neve encontró que la pertenencia es, individualmente, el mayor impulsor del bienestar de los empleados. No la compensación ni la flexibilidad ni el crecimiento profesional. La pertenencia. Sin embargo, solo 6% de los gerentes la reconoce como tal. Cuando la pertenencia está ausente, los líderes pagan un precio que se acumula: las personas sienten poca conexión con su equipo y su organización, lo que las deja completamente abiertas a buscarla en otro lugar. La colaboración se vuelve transaccional, las conversaciones honestas se vuelven menos frecuentes, se pierden oportunidades de mentoría y la confianza interpersonal se desvanece. Y el daño rara vez aparece de golpe. Se acumula, una conexión perdida a la vez.

DISEÑAR PARA LA CONEXIÓN HUMANA

La solución, por supuesto, no es resistirse a la IA. Sus beneficios son claramente reales y solo crecerán. La oportunidad para los líderes es aplicar la misma intencionalidad para proteger la conexión humana que sus organizaciones han aplicado para adoptar la IA. El reto es asegurar que la eficiencia no se convierta en lo único que importa.

ANCLAR LA IA A UN PROPÓSITO SUPERIOR

Es comprensible que, hasta ahora, las organizaciones hayan abordado la IA como una herramienta de eficiencia. Esto resulta demasiado limitado.

A medida que los empleados han demostrado rápidamente su capacidad para usar la IA y lograr más resultados, los líderes deben ahora establecer una filosofía más clara sobre cómo se utilizará la tecnología, una que garantice que sirva al desarrollo humano, la creatividad, la colaboración y el propósito, en lugar de convertirse en un fin en sí misma. Como advirtió Séneca, todo exceso se convierte en una falta.

NO OPTIMICES LOS MOMENTOS HUMANOS HASTA ELIMINARLOS

La IA es excelente para eliminar fricción del trabajo, pero no toda la fricción es un desperdicio. Algunas de las interacciones más valiosas parecen ineficientes en la superficie: detenerte a ayudar a un colega a resolver un problema, pedirle consejo a un compañero de equipo, enfrentar juntos un desafío. Estos momentos toman tiempo y esfuerzo. También construyen sinergias, confianza y oportunidades de aprendizaje que ningún algoritmo puede replicar.

HACER QUE EL COACHING HUMANO SEA INNEGOCIABLE

El psicólogo Abraham Maslow observó célebremente que si la única herramienta que tienes es un martillo, todo parece un clavo. Aplicado aquí, la tentación de automatizar la interacción humana ya ha llevado a algunas organizaciones a reemplazar el reconocimiento a empleados, el coaching, el apoyo emocional y las conversaciones de carrera con soluciones tecnológicas. Ninguna de estas debería delegarse jamás a un chatbot.

Las organizaciones también deberían replantear el alcance de control gerencial con esto en mente. El número de personas a cargo de un gerente no debería exceder la cantidad de empleados con los que pueda reunirse realísticamente 30 minutos cada semana. En un lugar de trabajo moldeado por la tecnología, el coaching humano regular está por convertirse en una de las responsabilidades más importantes —e irremplazables— de un líder.

CONSTRUIR LA CONEXIÓN EN LA ESTRUCTURA DEL TRABAJO

La próxima frontera para las organizaciones no será operativa ni tecnológica. Será relacional. La infraestructura relacional abarca los sistemas y prácticas que ayudan a las personas a construir relaciones significativas en el trabajo: programas de mentoría, experiencias de aprendizaje colaborativo, rituales de equipo, proyectos entre áreas y procesos de inducción que hagan que los nuevos empleados sientan que pertenecen desde el primer día.

Pero la infraestructura no es suficiente. El verdadero norte de un líder es asegurarse de que cada persona en su equipo se sienta conocida, valorada y conectada con algo más grande que ella misma. Eso requiere una calidad de atención, cuidado y presencia humana que ningún sistema de IA puede replicar. Significa que los líderes noten cuando alguien está pasando por un mal momento antes de que lo diga en voz alta; celebrar a la persona, no solo su desempeño. Significa crear entornos donde la gente se sienta genuinamente conectada con quienes la rodean y con el trabajo que hacen juntos.

El futuro del trabajo no será un problema tecnológico. Será un problema de liderazgo. Los líderes que entiendan que la conexión humana no es un beneficio “blando”, sino el cimiento sobre el que se construye todo lo demás, serán aquellos para los que valdrá la pena trabajar.

Authors

  • Mark C. Crowley
  • Sesil Pir

    es psicóloga organizacional (IO) y líder funcional de RR. HH., especializada en liderazgo y transformación organizacional. Ha sido instructora en LinkedIn Learning y es autora de Human-Centered Leadership and Legacy: New Mindsets Required for the Age of AI.

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    es psicóloga organizacional (IO) y líder funcional de RR. HH., especializada en liderazgo y transformación organizacional. Ha sido instructora en LinkedIn Learning y es autora de Human-Centered Leadership and Legacy: New Mindsets Required for the Age of AI.

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