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El problema no es el talento: por qué el Tec de Monterrey apuesta por el match de laboratorios con mercados

México no tiene un problema de talento. Tampoco de ideas.

El problema no es el talento: por qué el Tec de Monterrey apuesta por el match de laboratorios con mercados [Foto: Cortesía TEC de Monterrey]

Cada año, universidades, centros de investigación y empresas generan conocimiento en áreas que van desde inteligencia artificial y biotecnología hasta manufactura avanzada. Sin embargo, pocas de esas ideas de innovación terminan convirtiéndose en empresas escalables capaces de competir globalmente.

Entre el laboratorio y el mercado existe una brecha que América Latina aún no ha logrado cerrar por completo.

Para el Tecnológico de Monterrey, esa distancia es precisamente el desafío que busca atender el nuevo HUB de Innovación y Emprendimiento Eduardo Garza T., una iniciativa que forma parte del Distrito de Innovación Monterrey y que aspira a convertirse en una de las plataformas de emprendimiento científico y tecnológico más importantes de la región.

Pero más allá de la inauguración de un nuevo espacio, la apuesta revela una pregunta de fondo: ¿qué necesita México para construir más empresas surgidas de la ciencia y la tecnología?

[Foto: cortesía TEC de Monterrey]

La fragmentación como enemigo de la innovación

Durante años, la conversación sobre innovación en América Latina se ha centrado en la falta de capital o en la necesidad de formar más talento especializado. Sin embargo, para Mario Adrián Flores, director del Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey, el problema es otro.

“Creo que el gran problema en América Latina no es la falta de talento, sino la fragmentación. Muchas veces la idea nace en el laboratorio, pero no encuentra de forma natural al inversionista, al aliado industrial, al experto en propiedad intelectual o al primer cliente”, explica en entrevista para Fast Company México.

Esa desconexión entre actores es justamente lo que busca resolver el HUB mediante un modelo de “hub de hubs”, una estructura que busca integrar investigación, emprendimiento, industria e inversión dentro de un mismo ecosistema.

La lógica detrás del modelo es sencilla: reducir la cantidad de intermediarios y acelerar el tránsito de una idea científica hacia una empresa viable.

La brecha entre la ciencia y los negocios

México produce investigación. También forma ingenieros, científicos y especialistas de alto nivel. Sin embargo, pocas startups deep tech logran escalar. ¿Por qué?

Flores identifica varios obstáculos simultáneos: procesos de transferencia tecnológica lentos, falta de validación temprana con usuarios, protección insuficiente de propiedad intelectual y escasez de capital dispuesto a asumir riesgos de largo plazo.

“Entre el laboratorio y el mercado suelen fallar varias cosas al mismo tiempo. No basta con generar conocimiento; hay que construir el puente para convertirlo en solución, empresa y empleo”, señala.

El reto adquiere una dimensión económica más amplia. Según Flores, uno de los desafíos estructurales del país es incrementar el valor agregado de las exportaciones mexicanas.

“Es aproximadamente solo el 18% de componentes mexicanos en las exportaciones. Con investigación y desarrollo en vehículos eléctricos, autónomos, semiconductores e inteligencia artificial podemos generar nuevos conocimientos, y las startups pueden ayudar a incrementar este porcentaje”.

En otras palabras, la conversación sobre startups científicas no se limita al emprendimiento. También involucra competitividad industrial y desarrollo económico.

Del coworking a los laboratorios especializados

El nuevo HUB cuenta con 8,300 metros cuadrados de infraestructura y una inversión de 662 millones de pesos. Y entre sus instalaciones se incluyen espacios de coworking, startup garages, áreas de prototipado, hangares para desarrollo tecnológico y un laboratorio BioWorkshop BSL-2 orientado a proyectos de biotecnología.

[Foto: cortesía TEC de Monterrey]

Y es que hoy en día las startups basadas en ciencia requieren mucho más que oficinas y mentorías. Mientras una empresa de software puede construirse con una computadora y acceso a internet, una startup de biotecnología, robótica o nuevos materiales necesita infraestructura costosa para validar hipótesis, construir prototipos y realizar pruebas.

Por ello, el HUB apunta especialmente a sectores como inteligencia artificial, manufactura avanzada y biotecnología, áreas que suelen enfrentar mayores barreras de entrada pero también generan ventajas competitivas más difíciles de replicar.

¿Puede Monterrey convertirse en el Austin mexicano?

La comparación aparece con frecuencia cuando se habla del futuro tecnológico de la ciudad, porque Austin y Boston se han consolidado como referentes globales gracias a una combinación de universidades de clase mundial, inversión privada, talento especializado y una fuerte conexión con la industria.

Para Flores, Monterrey tiene potencial para avanzar en esa dirección, aunque todavía existen condiciones pendientes.

“Para competir con ecosistemas como Austin o Boston, Monterrey necesita consolidar una relación mucho más densa y sostenida entre universidad, industria, gobierno e inversionistas”, afirma Flores.

También considera indispensable aumentar la inversión privada en investigación y desarrollo, un indicador donde México continúa rezagado frente a economías líderes en innovación.

La IA cambia las reglas del emprendimiento

La irrupción de la inteligencia artificial está modificando la forma en que nacen las empresas tecnológicas. Herramientas de IA generativa permiten desarrollar productos, automatizar procesos y validar ideas con una velocidad impensable hace apenas unos años. Como consecuencia, el costo de experimentar y emprender disminuye.

“La inteligencia artificial baja el costo de experimentar, prototipar y lanzar empresas, así que el emprendimiento deja de depender tanto de grandes estructuras y se vuelve más accesible para más personas”, explica Flores.

Sin embargo, la democratización tecnológica también eleva el nivel de exigencia.

Si las barreras técnicas disminuyen, el valor diferencial ya no estará únicamente en construir tecnología, sino en comprender problemas complejos, generar propiedad intelectual y desarrollar soluciones con impacto real.

Por ello, el Tecnológico de Monterrey insiste en una visión que su presidente, David Garza, ha definido como “high tech, high touch“: combinar capacidades tecnológicas avanzadas con criterio humano, pensamiento crítico y propósito.

Author

  • José Luis Noriega

    Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.

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Sobre el autor

Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.