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México le apostó todo a la IA. Ahora tiene que aprender a usarla

Un nuevo estudio de AWS y Strand Partners dice que la mitad de las empresas mexicanas ya adoptó la inteligencia artificial. La cifra suena espectacular hasta que se lee la letra chiquita: la mayoría sigue atrapada en la versión más básica de la tecnología.

México le apostó todo a la IA. Ahora tiene que aprender a usarla [Imagen: envato]

Hay un ritual que se repite cada año en el mundo corporativo: alguien publica un estudio que mide “la adopción de la IA” en tal o cual país, la cifra sube respecto al año anterior, y esa cifra se convierte en la noticia. México 2026 no es la excepción.

Según Desbloqueando el Potencial de la IA en México 2026, el reporte que Amazon Web Services (AWS) encargó a la firma de investigación Strand Partners, 48% de las empresas mexicanas ya adoptó la inteligencia artificial, diez puntos más que el año pasado. Eso equivale, dicen, a que unas 550,000 empresas subieron a la ola de la IA en los últimos doce meses. Una empresa por minuto.

El reporte se presentó esta semana pasada en el AWS Summit Ciudad de México 2026, y ahí Rubén Mugártegui, director general de Amazon Web Services México, lo resumió así: “La siguiente etapa de la IA ya comenzó y la diferencia estará en quién logre demostrar el valor que genera y llevarla a toda su operación. En AWS ponemos al alcance de organizaciones de todos los tamaños la infraestructura, las herramientas y el conocimiento para convertir la IA en productividad y crecimiento”.

Es una frase construida para funcionar como titular, y en efecto ha funcionado como tal en buena parte de la cobertura que generó el estudio. También es, vista con algo de distancia, el argumento de ventas más antiguo del mundo de la nube: la tecnología ya está ahí, lo único que falta es que la organización sepa aprovecharla, y quien la ayudará a lograrlo es, convenientemente, la misma empresa que hizo la encuesta.

Es un titular llamativo. Es también, si se mira con cuidado, la parte menos interesante del estudio.

Porque la cifra que de verdad debería llamar la atención de cualquier directivo mexicano no es 48%, sino 13%: la proporción de empresas que, según la misma encuesta, ha llegado a lo que los autores llaman “adopción avanzada” de la IA (sistemas propios, múltiples modelos combinados, IA agéntica funcionando de verdad). El resto, la inmensa mayoría, sigue usando chatbots genéricos para tareas rutinarias o comprando soluciones ya armadas. Es decir: mucha gente subió al tren, pero casi nadie está manejando la locomotora.

[Foto: AWS]

La brecha detrás de la brecha

El estudio, que encuestó a 1,000 líderes empresariales y 250 organizaciones del sector público en México, identifica lo que llama una “nueva brecha de preparación”: ya no se trata de quién tiene acceso a la tecnología (eso, argumenta el reporte, dejó de ser el problema), sino de quién tiene la estructura interna para aprovecharla.

Solo 22% de las empresas se siente completamente o muy preparado para tecnologías de próxima generación como la IA agéntica. Solo 24% tiene una estrategia de IA formal. Y casi la mitad, 46%, admite abiertamente que no tiene manera confiable de medir el retorno de su inversión.

Hay una excepción notable a ese estancamiento: las startups. Mientras el promedio nacional de preparación para IA agéntica es de apenas 22%, entre las empresas emergentes la cifra sube a 39%, casi el doble.

Es la evidencia más sólida del estudio de que la brecha no es de acceso a la tecnología, sino de estructura organizacional: las startups no tienen más dinero ni mejor infraestructura que una empresa mediana consolidada, pero sí tienen menos capas burocráticas que atravesar para implementar algo nuevo.

Ese último dato, el del ROI, merece pausa. 88% de las empresas que adoptaron IA dice haber visto mejoras en productividad, y 86% reporta rendimientos positivos. Son cifras que cualquier área de comunicación corporativa subrayaría en amarillo.

Pero si casi la mitad de esas mismas empresas no puede medir con precisión el ROI de lo que están reportando, conviene preguntarse qué tan sólida es esa percepción de éxito y cuánto responde, simplemente, al entusiasmo del momento.

El propio estudio lo admite: solo 25% tiene un marco claro y aplicado de forma sistemática para definir qué cuenta como una implementación exitosa. El resto está, en buena medida, improvisando sobre la marcha y llamándolo victoria.

Quién hace las preguntas y quién las responde

No hay que perder de vista lo obvio: este es un estudio encargado por AWS, uno de los proveedores de infraestructura en la nube y servicios de IA más grandes del mundo, y con un interés comercial directo en que más empresas mexicanas adopten IA (idealmente, la suya).

Eso no invalida los datos, que Strand Partners recolectó siguiendo los estándares de ESOMAR y la Market Research Society del Reino Unido. Pero sí explica algunos matices del reporte: los dos casos de estudio que aparecen destacados, Nauphilus y Picaio, son ambos startups mexicanas que construyeron su producto “enteramente en AWS”, una precisión que aparece de forma casi idéntica en ambos textos y que funciona, en la práctica, como testimonio de cliente.

También explica por qué el documento insiste tanto en que la “soberanía digital” no debería significar depender de proveedores locales. Cuando se les pregunta qué entienden por soberanía, las empresas mexicanas priorizan cosas como que se apliquen las leyes mexicanas (54%) o que haya reglas claras sobre el acceso a los datos (43%), no necesariamente que la infraestructura esté físicamente en México.

El estudio lee eso como una preferencia por la flexibilidad sobre el nacionalismo tecnológico, lo cual es una interpretación razonable, pero también es exactamente la lectura que más le conviene a un proveedor extranjero de nube.

El comunicado que acompañó la presentación del estudio en el Summit refuerza esa lectura. Ahí, AWS destaca que empresas mexicanas como Aeroméxico y Cinépolis “ya utilizan la nube de AWS para acelerar innovación, optimizar operaciones y escalar nuevos servicios”.

Son nombres reconocibles y casos legítimos, pero también son, otra vez, clientes citados por su propio proveedor en el mismo documento que mide qué tan bien le está yendo a México con la IA. No es un dato falso; es un dato incompleto si se presenta sin ese contexto.

Ninguna de estas cosas hace el estudio menos útil. Sí sugiere leerlo como lo que es: una fotografía real del mercado mexicano, tomada por alguien que también vende cámaras.

El gobierno, un año atrás

Uno de los hallazgos más honestos del reporte tiene que ver con el sector público, y ahí sí, el AWS interno de esta historia queda en segundo plano. Solo 41% de las organizaciones gubernamentales encuestadas ha adoptado IA, frente 48% de las empresas privadas, y el estudio calcula que el sector público mexicano va, en promedio, un año atrás de la economía en general. Apenas 17% de esas organizaciones tiene una estrategia formal de IA.

Es un dato con consecuencias que van más allá de la eficiencia administrativa. 53% de las empresas privadas dice que aumentaría su propio uso de IA si viera al gobierno adoptarla más, y 58% de los ciudadanos encuestados afirma que una mayor adopción gubernamental los haría ver la tecnología con mejores ojos.

En otras palabras: el rezago del Estado mexicano en IA no solo es un problema de modernización interna, sino un freno de mano para la confianza pública en la tecnología en general.

Lo que realmente falta: gente, no máquinas

Si hay un tema que atraviesa todo el estudio, y en el que probablemente tiene razón sin necesidad de matices, es este: la limitante ya no es tecnológica, es humana. 46% de las empresas cita escasez de competencias digitales como la principal barrera para adoptar IA de próxima generación.

Solo 23% cree que su plantilla tiene competencias digitales sólidas. Y 57% de las empresas mexicanas prioriza la inversión en capacitación de personal por encima de cualquier otra prioridad tecnológica nacional, incluida la construcción de infraestructura de IA local.

Ese último punto es revelador porque contradice, sin querer, buena parte de la conversación pública sobre soberanía tecnológica en México, centrada casi siempre en centros de datos y capacidad de cómputo. Las empresas mexicanas, al menos las que respondieron esta encuesta, parecen tener claro que el cuello de botella es la falta de personas que sí saben qué hacer con la tecnología una vez que ya está instalada.

México, según este estudio, no tiene un problema de acceso a la IA. Tiene un problema de saber qué hacer con ella. Y esa es una historia bastante menos vistosa que “una empresa adopta IA cada minuto”, pero probablemente mucho más cercana a la verdad.

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