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Por qué deberías responder tus mensajes de LinkedIn

La cultura del “aceptar e ignorar” domina la plataforma: aceptamos la conexión y luego dejamos el mensaje en visto. Pero ignorar el inbox es ignorar lo mejor que LinkedIn tiene para ofrecer.

Hay un dicho que circula en línea según el cual LinkedIn se ha convertido en una fosa común de empleos fantasma y contenido generado por IA. La idea detrás de esto es que las ofertas de Easy Apply no reciben respuesta, la basura generada por IA está inundando nuestros feeds, y las conexiones se ignoran mutuamente en la bandeja de entrada. De forma bastante meta, el dicho se ha convertido en un tema recurrente en la misma plataforma que critica.

Hace poco publiqué un post sobre cómo mi verdadera señal de éxito en LinkedIn es algo simple: siempre respondo mis mensajes de LinkedIn. Ahí denuncié un comportamiento al que ya nos acostumbramos en la plataforma, aceptar solicitudes de conexión y luego ignorar los mensajes directos que llegan después, una práctica que ya tiene nombre: la cultura del “aceptar e ignorar”. Argumenté que nadie debería tener que escribir todo un “soneto shakespeariano” solo para merecer una respuesta. Y, por un momento, LinkedIn volvió a sentirse como un lugar con interacciones humanas reales.

Al principio, profesionales fuera de mi red empezaron a comentar el post para desahogar su frustración por sentirse ignorados. Después, una cuenta oficial de LinkedIn le dio like a la publicación, y fue entonces cuando se disparó.

Los comentarios revelaron mucho más que un simple acuerdo. Algunas personas me agradecieron por poner en palabras una frustración que ya habían normalizado. Otras admitieron que sienten ansiedad cada vez que le escriben a alguien nuevo. Muchas lamentaron que las redes se hayan vuelto cada vez más transaccionales y dominadas por la IA, y señalaron, con razón, la necesidad real de protegerse del spam, las estafas y el acoso. Pero debajo de todas esas reacciones había un mismo deseo: que LinkedIn volviera a ser una plataforma humana, y no solo un lugar donde nuestros mensajes de LinkedIn se pierden en el vacío.

Por qué seguimos escribiendo en LinkedIn, a pesar del silencio

En un momento en el que triunfar en el mercado laboral parece casi imposible, la gente sigue recurriendo a LinkedIn, para muchos, ante todo, una herramienta de búsqueda de empleo, como el lugar donde una sola conversación puede cambiar el rumbo de una carrera. Escriben a pesar del silencio ensordecedor y se abren paso entre el contenido generado por IA en su feed porque han escuchado la historia de alguien que le mandó un mensaje a un CEO y consiguió una pasantía. Aun con la automatización creciendo, la gente todavía espera encontrar a una persona real del otro lado.

Yo soy una de esas personas. Durante mi MBA, LinkedIn fue una herramienta esencial para encontrar trabajo. Cuando buscaba un puesto en marketing de producto, le escribí a alguien que ocupaba ese cargo en una de mis empresas soñadas. La respuesta de Vincent llegó tres meses después, pero llegó. Esa respuesta se convirtió en una llamada, la llamada en una recomendación y, finalmente, la recomendación en una relación de mentoría real. Seguimos en contacto hasta hoy, aunque al final no terminé trabajando en su empresa.

Fue uno de tantos ejemplos en los que un mensaje, mío o de un desconocido, derivó en una relación que enriqueció mi vida. Comenté en una publicación de Kat y hoy es una de mis amigas más cercanas, aunque nunca nos hemos visto en persona. Le escribí a Jia Ming y, meses después, cuando lanzó su boletín, terminé escribiendo como invitada para él.

Y sin embargo, incluso con la posibilidad de este tipo de conexiones, la realidad es triste: el estándar ha bajado tanto que responder tus mensajes de LinkedIn con una simple línea de cortesía es hoy tan difícil como conseguir una oferta de trabajo en este mercado.

El problema con las “mejores prácticas” para el contacto en frío

Por culpa del fenómeno “aceptar e ignorar”, muchos usuarios han empezado a seguir a creadores e influencers de LinkedIn que enseñan las supuestas mejores prácticas para escribirle a un desconocido. Según ellos, hay que ser directo nada de “espero que este mensaje te encuentre bien”, demostrar valor en menos de 300 caracteres y, sobre todo, sonar humano, lo que en la práctica significa escribir legible pero no pulido, de preferencia en minúsculas.

Dicho de otra forma: las reglas no escritas del contacto en frío en LinkedIn son, para el networking profesional, lo que el monólogo de Barbie de America Ferrera es para la feminidad: una lista de exigencias imposibles y contradictorias.

Es comprensible que la gente ignore sus mensajes de LinkedIn. La IA generativa hizo tan fácil producir comunicación masiva que simula personalización, que hoy resulta casi imposible responderle a todo el mundo. Si a eso le sumamos los mensajes irrelevantes, a veces es más fácil marcar todo como leído que revisarlo uno por uno y decidir qué merece respuesta.

Pero cuando la gente ignora sus mensajes, se pierde lo mejor que LinkedIn puede ofrecer: la posibilidad de que un extraño se convierta en alguien importante.

La magia de LinkedIn está en nuestra apertura a lo que existe fuera de nuestro círculo habitual. He tenido charlas informales con fundadores, le he dado consejos a estudiantes y he aprendido de sectores que desconocía por completo, todo porque alguien respondió mi mensaje o yo respondí el suyo. Por eso acepto solicitudes de conexión de desconocidos: para aprender de ellos y ampliar mi mundo.

Si acepto tu solicitud de conexión, me voy a tomar el tiempo de leer tu mensaje y de responderte. Incluso a ese mensaje que me preguntaba si mi empresa necesitaba servicios de marketing le respondí, amablemente: “No, no tengo ninguna empresa”. Esa es mi regla, porque vengo del mundo del marketing y sé que, si no recibiera respuesta, le daría demasiadas vueltas al asunto hasta replantearía toda mi estrategia de contacto. Así que, para tranquilidad de quien me escribe: sí respondo incluso a los mensajes que no tienen nada que ver conmigo.

Cada quien debería tener sus propias reglas sobre cómo responder solicitudes de ayuda. El problema es que llevamos años enseñando cómo mandar el mensaje perfecto y casi nada hablando de la responsabilidad de quien lo recibe.

Después de un año publicando cada semana en LinkedIn e interactuando activamente con la comunidad, desarrollé algunas reglas simples para manejar la avalancha de mensajes que llega cuando uno es activo en la plataforma.

Cómo responder tus mensajes de LinkedIn sin que te consuma el día

Revisar tus mensajes de LinkedIn puede sentirse tedioso cuando gran parte de lo que llega es spam publicitario o texto generado por IA. Para que pese menos, dedícale solo 10 minutos al día. Empieza por el mensaje más viejo el que lleva más tiempo acumulando polvo digital y lee todos los que alcances en esos 10 minutos. Léelos completos.

Si un estudiante o alguien que busca trabajo te escribe para preguntarte sobre tu sector o tu empresa, tómate el tiempo de responder, aunque sea con un simple “no puedo ayudarte”. Casi todos fuimos alguna vez esa persona que quería entrar a una industria y no tenía idea de cómo hacerlo: piensa en tu yo más joven y ayuda a alguien más.

Si el mensaje es un pitch de ventas que no te interesa, tienes tres opciones: responder “no es para mí”, eliminar o bloquear el contacto, o ignorarlo. Eso sí, si lo ignoras, probablemente te va a volver a escribir. El rechazo es parte del trabajo de cualquier vendedor lo tienen contemplado y, en algún momento, cuando pase suficiente tiempo sin respuesta, van a entender el mensaje.

Por supuesto, la experiencia en LinkedIn no es igual para todos. Las mujeres y otros perfiles profesionales suelen recibir acoso o mensajes inapropiados con más frecuencia, y en esos casos lo correcto no es responder, sino usar las funciones de bloqueo y denuncia. LinkedIn debería ser un espacio seguro y profesional para todos, y esta recomendación aplica también para estafas, spam y mensajes de mala fe.

No todos los mensajes merecen respuesta, pero un intento genuino de conectar sí merece tu atención. Solo leyendo el mensaje puedes distinguir entre ambos.

Mantener contacto sin perder todo tu día

Dependiendo de cuántas conexiones tengas o de cuánto hayas descuidado tu bandeja, es probable que no termines de revisar y responder todo en una sola sesión de 10 minutos. No pasa nada: dedícale otros 10 minutos al día siguiente. Lo importante es esforzarnos por construir y mantener relaciones con la gente con la que nos conectamos en línea, tal como lo haríamos en persona.

LinkedIn puede haberse convertido en una especie de cementerio digital, pero ahí también he encontrado a algunas de mis amistades más cercanas y oportunidades increíbles. Las normas de esta plataforma no las dicta LinkedIn: las dictamos quienes la usamos todos los días. Cuando alguien te manda una solicitud de conexión y decides aceptarla, estás abriendo un canal de comunicación. Esa persona puede escribirte, y es probable que lo haga. Mantente abierto a eso y asume buena intención. No seas de quienes van a un evento de networking y luego se niegan a hablar con nadie.

Si no querías conectar, ¿para qué aceptaste la solicitud?

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