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Un cohete volvió a casa: el logro de LandSpace puede hacer que llegar al espacio sea más barato

La startup china LandSpace logró recuperar la primera etapa de su Zhuque-3 y se suma a las compañías capaces de aterrizar boosters orbitales.

Un cohete volvió a casa: el logro de LandSpace puede hacer que llegar al espacio sea más barato

La startup china LandSpace logró aterrizar la primera etapa de su cohete Zhuque-3. Más que una victoria en la carrera espacial, el avance muestra que la tecnología reutilizable empieza a dejar de ser excepcional y podría ayudar a construir una industria espacial más accesible.

Un cohete despegó, llevó su misión hacia el espacio y una de sus partes más importantes regresó para aterrizar de pie. Hace apenas algunas décadas esa oración pertenecía a la ciencia ficción. Hoy empieza a convertirse en ingeniería replicable.

La startup china LandSpace logró recuperar este 19 de agosto la primera etapa de su cohete Zhuque-3, convirtiéndose, junto con SpaceX y Blue Origin, en una de las pocas compañías privadas que han conseguido aterrizar un booster de clase orbital. Reuters reportó que se trata además de la primera recuperación terrestre mediante patas de aterrizaje de un booster orbital lograda en China.

Pero la noticia realmente interesante no es quién llegó primero.

Es que los cohetes reutilizables comienzan a pasar de ser una ventaja extraordinaria de unas pocas empresas a convertirse en una tecnología que más actores intentan dominar.

El cohete que no termina su vida después de despegar

El Zhuque-3 mide 66.1 metros y utiliza nueve motores en su primera etapa. Después del lanzamiento desde el noroeste de China, el booster regresó a tierra y aterrizó en la provincia de Gansu, a unos 390 kilómetros del punto de despegue. La reutilización importa por una razón sencilla: construir un cohete para destruir o abandonar buena parte de él después de cada vuelo es extremadamente costoso. El equivalente sería fabricar un avión nuevo cada vez que alguien quisiera volar de Ciudad de México a Nueva York.

SpaceX demostró que recuperar y volver a utilizar boosters puede transformar esa ecuación. Fast Company México ya ha analizado cómo los cohetes reutilizables cambiaron las posibilidades económicas de SpaceX y terminaron convirtiéndose en una pieza fundamental de su modelo de negocio. Ahora aparecen más competidores intentando hacer lo mismo.

LandSpace asegura que el Zhuque-3 está diseñado para que su primera etapa pueda utilizarse hasta 20 veces y planea volver a volar un booster recuperado durante los próximos seis meses. El cohete puede transportar 14.2 toneladas métricas a órbita terrestre baja en una misión sin recuperación.

La carrera espacial está empezando a parecerse a una industria

La palabra importante aquí podría no ser “espacio”. Podría ser frecuencia. Durante décadas, lanzar un cohete fue un acontecimiento excepcional. Una operación gigantesca, cara y lenta. La reutilización plantea otro modelo: vehículos que vuelan, aterrizan, son revisados y vuelven a despegar.

SpaceX ya opera el Falcon 9 aproximadamente 150 veces al año y reutiliza algunos boosters decenas de veces, de acuerdo con Reuters. LandSpace todavía está muy lejos de esa escala, pero el éxito de esta semana demuestra que otras compañías empiezan a desarrollar la misma pieza fundamental de infraestructura.

La consecuencia podría ser una reducción progresiva del costo para colocar satélites, experimentos científicos y otras cargas en órbita. Y cuando baja el costo de acceso a una infraestructura, normalmente aparecen nuevos usos.

El espacio necesita competencia

El avance también llega mientras las ambiciones espaciales privadas se vuelven cada vez mayores. Fast Company México ha analizado, por ejemplo, por qué SpaceX volvió a colocar a la Luna en el centro de su estrategia. Pero el futuro de la industria espacial difícilmente dependerá de una sola compañía. En julio, China también realizó una prueba exitosa de un sistema diferente para recuperar boosters utilizando una plataforma marítima y cables, otro ejemplo de cómo distintos equipos están buscando soluciones alternativas al mismo problema.

LandSpace, por su parte, utiliza acero inoxidable en el Zhuque-3 y propelentes de metano y oxígeno líquido. La compañía sostiene que el acero puede ayudar a reducir costos de fabricación y que el metano ofrece una combustión más limpia que la combinación de queroseno y oxígeno líquido utilizada por Falcon 9. Eso no significa que un lanzamiento sea ambientalmente neutro, pero sí muestra que el diseño de los vehículos también está evolucionando.

Del experimento a la infraestructura

La compañía todavía deberá demostrar algo mucho más difícil que aterrizar una vez: hacerlo repetidamente. La reutilización solamente cambia la economía espacial si el vehículo puede volver a utilizarse de manera fiable, rápida y con costos de mantenimiento razonables. Pero cada nuevo participante que supera esta primera barrera hace que esa posibilidad parezca un poco menos extraordinaria. El gran logro del Zhuque-3 quizá no sea haber aterrizado. Es que otro cohete pudo hacerlo.La tecnología espacial suele avanzar de esa manera: primero algo parece imposible; luego una compañía demuestra que puede hacerse; después otros encuentran sus propias maneras de conseguirlo.

Y finalmente deja de ser un truco.

Se convierte en infraestructura.


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