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Ensayo sin drama: probamos el JBL BandBox Solo

La gente de JBL nos mandó su amplificador inteligente para ponerlo a prueba.

Ensayo sin drama: probamos el JBL BandBox Solo [Foto: Armando Tovar / Fast Company México]

Momento. Ventilemos este asunto de una vez, antes de que alguien pregunte qué hace un editor de Fast Company México reseñando un amplificador. Paralela a mi carrera de señor editor, tengo un lado B, como bajista. Lo fui de Luge a principios de los 2000, y más recientemente toqué con Los Bad Hombres. A lo que voy es que cuando hablo de ensayar en casa sin generar una crisis matrimonial o una guerra a muerte con los vecinos, hablo con conocimiento de causa.

Y esa es, tal cual, la primera bronca que resuelve el JBL BandBox Solo. Todo el que alguna vez haya intentado ensayar guitarra (o bajo) en casa con un amplificador sabe que es campor fértil para el divorcio, o para que el vecino afectado deje salir toda su furia en el grupo de WhatsApp del edificio. El BandBox Solo encuentra la relación perfecta, el ratio adecuado, entre tamaño y potencia: suena lo suficiente para que sientas que estás ensayando de verdad, sin poner en riesgo tu integridad física ni tu relación con quien viva contigo.

BandBox Solo junto a una guitarra para que se den idea del tamaño. [Foto: Armando Tovar/FCMX]

Lo bueno (que es mucho)

Los pros empiezan por la cantidad de herramientas que trae encima. Tiene presets para el género que se te ocurra, efectos que en la vida real (con pedales físicos) te costarían una pequeña fortuna, afinador, metrónomo, caja de ritmos, looper y grabación integrada. Es, básicamente, un estudio de ensayo comprimido en una caja que cabe en tu mochila.

Y se siente como tal: sólido, pesado para su tamaño, como un pequeño ladrillo, pero uno que suena. Es de esos aparatos que te dan permiso de liberar al guitar god que llevas dentro sin que nadie más se entere, o que se entere solo lo justo y necesario.

También funciona perfecto si lo tuyo es tocar y cantar al mismo tiempo, o de plano solo cantar. No es un aparato exclusivo para quien trae la guitarra colgada; cubre a quien solo quiere soltar la voz y sonar bien.

El cerebro está en el celular

La mayoría de las capacidades del Solo las tienes que manejar desde tu smartphone, con la app JBL One, que es bastante amigable y que, hasta el momento, no me ha crasheado como suele pasarme con las de otros fabricantes de gear de audio… (¿me estás oyendo, Denon?). No es un detalle menor: de nada sirve tener un cerebro de IA integrado si la interfaz que lo controla se cae cada dos ensayos.

Controles de el Bandbox Solo desde la app JBL One. [Imagen: Armando Tovar/FCMX]

La parte de IA que sí tiene sentido

A estas alturas todos estamos hartos de que absolutamente todo diga que “integra IA” para cambiar algo (inserte aquí su solución favorita), pero en esta serie de JBL el truco sí tiene un uso real. Y no es un simple filtro: JBL asegura que es la primera vez que la industria mete un procesador de IA directamente en el dispositivo para separar voces e instrumentos en tiempo real, sin internet, sin nube y sin necesidad de laptop.

En la práctica, eso se traduce en que te deja conectar tu plataforma de streaming favorita desde tu dispositivo (Spotify, Apple Music, YouTube Music, TIDAL, lo que sea) y practicar sobre tus canciones favoritas, con el plus de poder eliminar ciertos tracks para meter ahí lo que tú estás tocando. Como sacar los guitarrazos de los hermanos Young en “Highway to Hell”, o la voz de la tía Tay Tay en “Shake It Off”, y ocupar ese espacio tú mismo, con solo presionar un botón. Lo que antes exigía una estación de trabajo digital y saber lo que estás haciendo, hoy es instantáneo.

[Demo de la separación de pistas en tiempo real. [Video: FCMX]

Lo que sí le pediría a la siguiente versión

Tiene una sola entrada de plug que sirve tanto para instrumento como para micrófono. Hubiera estado perfecto que fueran dos independientes, porque para usar el modo “singing guitarrist” (tocar y cantar al mismo tiempo) tienes que apoyarte en el micrófono integrado del device, ubicado junto a la hilera de botones, y eso no se siente igual que cantar con un micro de verdad. Se siente más como cantar en la regadera que en el escenario. Pero bueno, es lo que hay en esta versión.

Se carga por USB-C y la batería te da varias horas para rockear a gusto, así que al menos ese problema no existe.

¿Para quién es?

Es perfecto para quien es pro y no quiere cargar con una tonelada de gear a todos lados, pero también para principiantes o intermedios que quieren echarse un jam en casa cuando no hay nadie más con quien echarlo. Ahí está, quizá, su mayor virtud: no exige nivel ni compañía. Es compatible con guitarra eléctrica, bajo eléctrico, batería eléctrica y micrófono, así que cubre a casi cualquiera que quiera hacer ruido de forma ordenada.

Un terreno que Positive Grid dominaba solo

JBL lanzó esta línea en México este año, y llegó a incomodar a Positive Grid, que desde hace tiempo tiene en el mercado sus “smart amps“, pero eran totalmente de nicho, pensados para músicos que ya sabían que los estaban buscando. JBL le dijo “comper, bro” y se metió con toda la intención de llevar el concepto a un mercado masivo.

Sí ya los sé, todo clavado de la música (siempre) va a querer más poder. El BandBox Solo tiene un hermano mayor: el JBL BandBox Trio, diseñado para showcases en bares o restaurantes, ensayos de garage bands completas y presentaciones en espacios pequeños donde se necesita más versatilidad para tocar en grupo. Trae más entradas, más poder, pantalla y más controles físicos, para cuando el ensayo deja de ser solitario y se convierte en banda otra vez.

¿Cuánto cuesta y vale la pena?

En su sitio web, JBL tiene listados el Solo en 5,999 pesos y el Trio en 13,499 pesos, pero en varias plataformas de e-commerce los puedes encontra con promociones ocasionales.

Puede parecer mucho para un dispositivo de este tamaño, pero si nos ponemos a pensar en lo que cuesta un amplificador “normal” y un par de pedales de efectos decentes, la cosa se normaliza rápido.

Veredicto final: mi gadget favorito del año, hasta ahora.

Chiquito pero ruidoso. [Video: FCMX]

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  • Armando Tovar

    es editor en jefe de Fast Company México. Tiene más de 25 años en medios de comunicación. Ha trabajado para Reuters, Expansión, Moi, Muy Interesante y Business Insider México. Por un tiempo chapoteó en las aguas del marketing en EGADE Business School y UVM.

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Sobre el autor

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