[Foto: Johannes Eisele/AFP vía Getty Images]
Warren Buffett deja la presidencia de Berkshire Hathaway,., con efecto inmediato, tras más de seis décadas al frente de la compañía. El inversionista de 96 años pasará a ser presidente emérito y seguirá siendo miembro del consejo de administración. Berkshire Hathaway confirmó la transición el 18 de septiembre.
Su hijo, Howard Buffett, asumirá la presidencia del consejo tras haber sido director de Berkshire Hathaway desde 1993. La compañía explicó que Howard se concentrará en preservar la cultura y los valores de Berkshire, mientras Greg Abel continuará al frente de las operaciones como director ejecutivo.
“Servir como su presidente ha sido el privilegio de mi vida, y jamás he dado por sentada su confianza”, dijo Buffett en una carta a los accionistas de Berkshire Hathaway. “El tiempo siempre gana. Sin embargo, ha sido generoso conmigo. Me ha dado la oportunidad de ver a Berkshire alcanzar un punto en el que tengo más confianza que nunca en lo que nos depara el futuro”. Añadió que “la empresa está en excelentes manos y espero seguir siendo accionista junto a ustedes”.
Berkshire tendrá que demostrar que su cultura puede sobrevivir a Buffett
Las empresas suelen preparar planes de sucesión para reemplazar funciones. Mucho más difícil es sustituir símbolos.
Buffett no fue únicamente el responsable de asignar capital. También se convirtió durante décadas en la principal representación pública de cómo Berkshire entendía los negocios, las adquisiciones, los accionistas y la paciencia.
La compañía confirmó que Howard Buffett asumirá la presidencia del consejo y actuará como guardián de esa cultura. Abel seguirá al frente de las operaciones y de la estrategia. Es un modelo de sucesión que separa deliberadamente dos responsabilidades: administrar el negocio y preservar la identidad.
Ese problema no es exclusivo de Berkshire. Las transiciones de liderazgo pueden revelar hacia dónde quiere avanzar una compañía; algo que también se observa cuando empresas como Adobe cambian de CEO o cuando las organizaciones replantean qué significa el liderazgo en una nueva etapa.
Warren Buffett deja la presidencia de Berkshire Hathaway con una compañía valuada en 1.1 billones de dólares
La escala hace que el experimento sea todavía más relevante.
Berkshire tiene una valoración aproximada de 1.1 billones de dólares y, al cierre de junio, acumulaba 364,700 millones de dólares en efectivo. Esa reserva se encontraba cerca de máximos históricos y le da a Abel un enorme margen para comprar compañías y acciones, realizar recompras o desplegar capital de otras formas. Los datos fueron reportados por Reuters tras la transición. Ese capital le da a Abel un enorme margen de maniobra para adquisiciones, inversiones y recompras. Pero también eleva las expectativas.
Durante décadas, una de las mayores ventajas de Berkshire fue su estructura descentralizada. Muchas de sus compañías operan con gran autonomía y relativamente poca intervención desde Omaha. El sistema funcionaba, en parte, porque Buffett estaba en el centro. Ahora Berkshire tendrá que responder una pregunta que enfrentan muchas empresas construidas alrededor de un fundador o líder extraordinariamente visible: ¿Puede institucionalizarse una cultura que durante décadas dependió de una persona?
La salida de Buffett de la presidencia no marca simplemente el final de una etapa. Es el comienzo del experimento que determinará cuánto de Berkshire realmente pertenecía a Buffett y cuánto logró convertirse en Berkshire.
El siguiente paso en la transición de Buffett
En mayo de 2025, Buffett anunció que propondría que Greg Abel lo sucediera como director ejecutivo. Un día después, el consejo aprobó por unanimidad que Abel se convirtiera en presidente y CEO a partir del 1 de enero de 2026. Berkshire formalizó la sucesión en mayo de 2025. Abel, la mano derecha de Buffett en Berkshire Hathaway y anteriormente vicepresidente de operaciones no relacionadas con seguros, asumió el cargo el 1 de enero de este año.
En la carta que Buffett envió ahora a los accionistas, reconoció que Abel fue uno de los motivos por los que se sintió cómodo dejando la presidencia.
“Desde el principio tenía muchísimas expectativas puestas en él, y las ha superado con creces”, dijo Buffett. “Ha asumido el cargo de director ejecutivo en todos los sentidos. Lleva tiempo tomando las decisiones importantes, y no he tenido que dudar ni un segundo en ninguna de ellas”.
Abel ya está plantando sus propias banderas de inversión
La decisión de Buffett supone un claro voto de confianza en Abel, quien ya está dejando su propia huella en las inversiones de Berkshire Hathaway.
Buffett había reconocido anteriormente que durante años no valoró, o incluso comprendió, suficientemente a algunas empresas tecnológicas. Berkshire comenzó a construir su posición en Apple en 2016 y, con el tiempo, la compañía se convirtió en una de sus inversiones más importantes.
Bajo Abel, Berkshire está mostrando señales de una estrategia de inversión propia. Apenas cinco meses después de asumir el cargo, la compañía acordó una inversión de 10,000 millones de dólares en Alphabet, la empresa matriz de Google. La operación formó parte de una ampliación de capital destinada, entre otras cosas, a financiar infraestructura y capacidad de cómputo para inteligencia artificial.
La inversión también muestra una Berkshire dispuesta a desplegar parte de su gigantesca reserva de efectivo bajo una nueva dirección. Buffett ya no estará en la presidencia, pero su carta deja poca ambigüedad respecto a quién considera preparado para tomar las decisiones que vienen después.
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