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Si sientes un cansancio extremo ahora mismo, no estás solo. En una encuesta de DHR Global hecha a profesionales corporativos, 83% reportó algún grado de agotamiento. La IA no ayuda. Un año sabático puede marcar la diferencia, aunque todavía es relativamente raro que los empleados lo tomen.
En su nuevo libro Big Time Off: The TransformativePower of Sabbaticals and How to Take One, DJ DiDonna, profesor de la Harvard Business School, defiende que los años sabáticos (descansos prolongados, idealmente de varios meses o un año) deberían ser una herramienta esencial en el trabajo. No solo sirven para evitar que los buenos empleados renuncien, sino también ofrecen claros beneficios a la empresa.
Por ejemplo, tras un descanso prolongado, los trabajadores regresan con mayor creatividad. (Esa es una de las razones por las que el diseñador Stefan Sagmeister cierra su estudio de diseño cada siete años). Además, contribuye a que las empresas sean más resilientes y evita que dependan demasiado de una sola persona.
Cada vez más empresas ofrecen estos descansos prolongados, desde Adobe hasta Goldman Sachs, aunque otras aún no lo hacen. Fast Company habló con DiDonna sobre cómo convencer a tu jefe para que te permita tomarte un año sabático, incluso si todavía no es una práctica habitual en tu lugar de trabajo.
Encuentra ejemplos en tu sector
Primero, investiga un poco para averiguar si tu empresa ha permitido permisos sabáticos de manera no oficial en el pasado, cómo reaccionó la dirección y cómo funcionó el proceso. Luego, busca a otros profesionales en tu red de contactos que hayan tomado año sabático. Intenta hablar con ellos para saber cómo lo hicieron y cómo se reincorporaron a sus puestos de trabajo. El libro también incluye varios estudios de caso.
“Todo esto sirve para que te animes a pedirlo”, dice DiDonna, quien también fundó SabbaticalProject, una organización sin fines de lucro que trabaja para que las licencias prolongadas sean la norma. “Lo que he descubierto es que, por lo general, la gente no se atreve a pedirlo (comprensiblemente, en algunos entornos laborales) y luego llegan a un punto en el que ya no pueden más y renuncian”.
Cuéntale a tu jefe sobre los beneficios
DiDonna, quien se asoció con académicos para lanzar el primer estudio a gran escala sobre los años sabáticos, describe los múltiples beneficios de esta práctica.
A nivel personal, suelen ser transformadoras. DiDonna comenta que a veces la gente le dice que la experiencia es tan significativa como el nacimiento de un hijo o el día de su boda. Con suficiente tiempo libre, las personas tienen la oportunidad de redescubrirse. Suelen realizar viajes largos, pasar más tiempo con familiares y amigos, experimentar con nuevos pasatiempos e intereses y trabajar en proyectos creativos. Cuando regresan al trabajo (y 80% de los empleados vuelve a su puesto anterior) tienen más energía y concentración.
Brighton Jones, una firma de asesoría de inversiones, exige un año sabático remunerado de tres meses, luego de diez años de servicio y permite a los empleados acumular días de vacaciones y permisos sin goce de sueldo. La empresa ha observado que, al regresar, el rendimiento de los empleados mejora y estos tienden a permanecer en la empresa durante mucho tiempo. Este beneficio ayuda a la compañía a destacarse en la captación de talento.
DiDonna argumenta que los años sabáticos también ayudan a reducir el riesgo asociado a la dependencia de personal clave. Al obligar a las empresas a depender de diversos empleados, los años sabáticos fortalecen el negocio. El libro presenta el ejemplo de un bufete de abogados que permite a los socios más jóvenes liderar casos cuando un socio senior se toma un año sabático. Así les brinda una experiencia crucial que de otro modo no obtendrían tan pronto en sus carreras.
Tomarse un tiempo libre también ayuda a los empleados a clarificar los aspectos de su trabajo que son más importantes para ellos. Cuando un líder se tomó un año sabático, al regresar descubrió que las operaciones habían mejorado sin él, pero la recaudación de fondos había disminuido. Luego de esto, transfirió la gestión de las operaciones a la persona que lo había reemplazado y se centró en la recaudación de fondos.
Los trabajadores también regresan con mayor creatividad. El libro narra la historia de un líder de una organización sin fines de lucro dedicada a la lucha contra la pobreza que se tomó un año sabático y, a su regreso, transformó por completo la manera en que se gestionaba la organización y se centró en abordar las causas a largo plazo de la problemática que atendía, en lugar de reaccionar únicamente a las necesidades cotidianas. Un empleado de la empresa tecnológica Skylight regresó de su año sabático y contribuyó a transformar el producto principal de la compañía.
Haz un plan aproximado
Según DiDonna, la duración ideal de un año sabático es de seis meses a un año. Si alguien está agotado, puede tardar un par de meses en recuperarse.
A diferencia de unas vacaciones, un año sabático requiere una desconexióntotal: no se revisan los correos electrónicos y la ausencia es tan prolongada que la empresa debe implementar sistemas para encontrar un reemplazo.
Eso es fundamental para aprovechar al máximo el tiempo libre. “La empresa tiene que encontrar la manera de realizar el trabajo sin ti”, dice DiDonna. “Si no es así, es como cuando estás de vacaciones: en el fondo sabes que el trabajo se acumula y no lo estás haciendo”.
Planifica con la mayor antelación posible. Puede haber un momento lógico para tomar un descanso, como justo después de terminar un proyecto. Haz un inventario de tus tareas y de quién podría cubrirlas.
Por supuesto, esto puede generar estrés entre los compañeros de trabajo. Por eso, lo mejor es convencer a la empresa de que ofrezca permisos sabáticos de manera generalizada, no solo en casos puntuales. DiDonna lo compara con la baja por maternidad o paternidad, que se ha convertido en algo habitual, pero no todo el mundo planea tener hijos y podrían sentirse perjudicados al cubrir la baja de otra persona.
Con una política de año sabático que se aplica a todos, “lo hacen sabiendo que ayudan a alguien más durante un tiempo, pero que eso les será devuelto”, dice. “Así que no genera resentimiento. Creo que, en el mejor de los casos, el año sabático crea una cultura compartida [donde reconocemos] que somos personas fuera del trabajo”.
El siguiente paso
Las empresas más innovadoras ahora ofrecen permisos sabáticos remunerados accesibles para todos, no solo para quienes cuentan con ahorros suficientes para costearse una pausa prolongada. Otras ofrecen permisos sin goce de sueldo, pero cubren el seguro médico y garantizan que el empleado conservará su puesto de trabajo a su regreso.
DiDonna argumenta que las empresas podrían dar un paso más y ofrecer a los nuevos empleados “periodos de adaptación”, es decir, tiempo libre antes de que empiecen a trabajar, para darles la oportunidad de recuperarse y estar en la mejor posición para tener éxito.
“Los empleadores creen que cuando contratan a un nuevo empleado, este llega rebosante de energía y entusiasmo”, afirma. “Pero a veces esos empleados simplemente van de una empresa a otra. Tienen algo de adrenalina, pero no han resuelto el problema de fondo. Simplemente cambian una empresa por otra”.
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