[Imagen por: FCMX]
Las empresas están eliminando posiciones, pero muchas de sus responsabilidades siguen ahí. Una encuesta revela que 61% de los trabajadores realiza funciones de más de un puesto. La oportunidad está en rediseñar el trabajo, no simplemente en repartirlo.
Eliminar un puesto no significa que desaparezcan las tareas que lo acompañaban. En muchas empresas, esas responsabilidades terminan repartidas entre quienes permanecen, creando una nueva dinámica laboral: menos personas, más funciones y equipos que intentan cumplir objetivos cada vez más exigentes. El resultado es un aumento de la carga de trabajo laboral que está transformando la manera en que operan las organizaciones.
El fenómeno está modificando la manera de entender la productividad y plantea una pregunta incómoda para las empresas: ¿realmente están trabajando de manera más eficiente o simplemente están pidiendo a sus colaboradores que hagan más?
De acuerdo con el reporte Workforce 2026 de Korn Ferry, elaborado a partir de una encuesta a más de 16,000 profesionales de 11 mercados, 61% de los trabajadores afirma desempeñar responsabilidades correspondientes a más de un puesto. Además, 62% señala que su carga laboral aumentó significativamente durante los últimos dos años.
La transformación va más allá de una reorganización. Es una señal de que el futuro del trabajo necesita una nueva conversación sobre prioridades, liderazgo y límites.
Cuando la carga de trabajo laboral empieza a costar demasiado
Durante años, reducir estructuras fue presentado como una estrategia para volver a las organizaciones más ágiles. Menos niveles jerárquicos, decisiones más rápidas y equipos capaces de adaptarse.
Sin embargo, la investigación publicada por Fortune revela una consecuencia que suele quedar fuera de los discursos de eficiencia: 45% de los encuestados asegura estar demasiado ocupado para generar resultados verdaderamente significativos para el crecimiento del negocio.
La paradoja es clara. Cuando todas las tareas parecen urgentes, las actividades que realmente generan valor pueden quedar desplazadas.
A esto se suma la presión sobre quienes dirigen equipos. Según Korn Ferry, 42% de las organizaciones redujo puestos gerenciales durante el último año y 55% de los líderes que permanecen afirma sentirse agotado.
El problema no consiste únicamente en hacer más trabajo. También implica tener menos personas disponibles para coordinarlo, resolver problemas y acompañar a los equipos.
La inteligencia artificial todavía no resuelve la ecuación
La promesa de la inteligencia artificial en las empresas suele asociarse con recuperar tiempo, automatizar actividades y aumentar la productividad.
Pero implementar tecnología no siempre significa reducir trabajo.
La encuesta encontró que 79% de los directores generales percibe mejoras de eficiencia gracias a la IA, frente a 51% de los colaboradores sin responsabilidades directivas.
Además, entre los empleados que presentan fatiga relacionada con estas herramientas, 52% considera que utilizarlas ha incrementado su carga laboral.
El problema aparece cuando aprender a utilizar nuevos sistemas, revisar resultados y corregir errores se convierte en otra responsabilidad que debe resolverse sin tiempo adicional.
La tecnología puede ayudar a aliviar la carga de trabajo, pero su verdadero valor depende de cómo se integra a las actividades de las personas y no únicamente de cuántas tareas permite automatizar.
México tiene una oportunidad para replantear el trabajo
La discusión es especialmente pertinente para México, donde el agotamiento laboral sigue representando un desafío para empresas y profesionales.
Construir equipos más eficientes no debería significar normalizar jornadas en las que una sola persona cubre responsabilidades que antes correspondían a varias.
Las organizaciones pueden comenzar por identificar las actividades que realmente aportan valor, eliminar procesos innecesarios, reconocer nuevas responsabilidades y ofrecer herramientas acompañadas de capacitación y tiempo para utilizarlas.
Reducir la carga de trabajo laboral no significa necesariamente disminuir la productividad. También puede representar una oportunidad para revisar prioridades y crear condiciones en las que los equipos tengan más espacio para innovar, colaborar y concentrarse en lo que realmente importa.
El futuro del trabajo no necesariamente pertenece a las empresas que consiguen operar con menos personas. Puede pertenecer a aquellas que aprenden a distribuir mejor el talento, la tecnología y las responsabilidades.
Porque una organización verdaderamente eficiente no es la que consigue que todos hagan más, sino la que permite que las personas hagan mejor lo que realmente importa.
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