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Cómo Arthur Ashe se convirtió en el estadio de Grand Slam más ruidoso

Desde los juegos de manos informales hasta las conversaciones animadas, la afición del US Open y su etiqueta han cambiado. ¿Podrá el estadio adaptarse a estos cambios?

Cómo Arthur Ashe se convirtió en el estadio de Grand Slam más ruidoso [Fotografía original: Angela Weiss/AFP/Getty Images]

EEl Estadio Arthur Ashe se ha convertido en uno de los escenarios más ruidosos y particulares del tenis mundial. Su tamaño, su acústica y una nueva generación de aficionados están transformando la experiencia del US Open. También están poniendo a prueba algunas de las reglas no escritas del tenis. En Wimbledon y Roland Garros, los aficionados giran la cabeza de un lado a otro siguiendo la brillante pelota de tenis. Lo hacen en un estadio silencioso. El único ruido suele provenir del impacto de la pelota contra la raqueta, el chirrido de las zapatillas y los aplausos discretos.

Luego está el US Open. En el último Grand Slam de la temporada, la atención se centra en el tenis, sí, pero también en las bebidas virales y las cámaras. Mucho se ha hablado de los influencers y visitantes que buscan fama y llenan cada vez más el Estadio Arthur Ashe. La sede principal del torneo recibe focos, exhibiciones de moda y mucha charla. A veces, incluso durante el saque. La controversia creció especialmente en 2026. La USTA acreditó a cerca de 100 creadores de contenido, frente a 54 en 2025. Varias interrupciones por ruido, fotografías y luces durante los partidos también reavivaron el debate sobre la etiqueta dentro del tenis.

El ambiente animado, aunque a veces caótico, se ha convertido en una característica del Open. También es una fuente de angustia para quienes están acostumbrados al silencio. El estadio tiene una capacidad oficial de 23,771 espectadores. Además, Arthur Ashe sigue siendo el estadio de tenis más grande del mundo.

“Hay tanto ruido dentro del estadio Arthur Ashe que la mayor parte del tiempo es casi imposible seguir el sonido de la pelota. Es casi como poner el televisor en silencio”, dijo un usuario en X.

Otro añadió: “El Arthur Ashe es increíblemente ruidoso, es una locura. Empecé a charlar con el acomodador de mi sección y me dijo que la cantidad de gente que le está enviando correos electrónicos al @usopen para pedirles que les digan a los demás que se callen no tiene precedentes y que nunca lo había oído tan fuerte en sus 25 años trabajando allí”.

Los espectadores se toman una selfie mientras disfrutan de un Honey Deuce, el cóctel insignia del US Open, durante el partido de primera ronda de dobles femenino entre Serena Williams y Venus Williams contra Maya Joint de Australia y Chan Hao-ching de Taiwán, el 4 de septiembre de 2026. [Foto: Kena Betancur/AFP/Getty Images]

Pero el debate va más allá del malestar hacia los influencers. También muestra cómo la demografía de los aficionados está evolucionando. Esa transformación choca con el diseño del estadio y con algunas reglas tradicionales del deporte. La controversia plantea una pregunta más amplia: ¿qué puede y debe ser un recinto de tenis para la afición estadounidense actual?

Estadio Arthur Ashe: el escenario más grande del mundo para el tenis

Los estadios de tenis tienen una estructura diferente a los de béisbol, futbol americano o futbol. Cuentan con una superficie de juego más pequeña. Esto provoca que las gradas tengan voladizos más pronunciados que los encontrados en otros recintos deportivos. El diseño de los estadios puede modificar la temperatura, la circulación del aire y la experiencia de los aficionados.

Según expertos consultados por Fast Company, la estructura del Arthur Ashe no es necesariamente la principal causa del ruido. El tamaño y la capacidad tienen mucho que ver. El estadio Arthur Ashe es considerablemente más pequeño que otros estadios cercanos. El MetLife Stadium tiene capacidad para 82,500 espectadores, por ejemplo.

Sin embargo, Arthur Ashe es un gigante dentro del tenis. Es el estadio de Grand Slam más grande del mundo. Tiene casi 9,000 lugares más que la pista central de Wimbledon y la Philippe-Chatrier de Roland Garros.

¿Por qué el tamaño del Estadio Arthur Ashe amplifica el sonido?

Según los expertos, el tamaño influye directamente en cómo se propaga el sonido dentro del recinto. Un estadio más grande puede generar un mayor tiempo de reverberación. También existe una menor absorción del sonido. Esa física ayuda a producir el característico murmullo del estadio Arthur Ashe. “Desde el punto de vista acústico, se puede generar mucha más energía vocal en ese espacio debido a la mayor cantidad de personas”, afirma Joe Solway. Solway es director y miembro sénior del equipo de acústica, audiovisuales, teatro y diseño de experiencias de Arup. Pero la acústica solo explica una parte del fenómeno.

El comportamiento de las personas dentro del estadio también determina el nivel de ruido. Para Solway, las preocupaciones no tienen que ver únicamente con la arquitectura o el diseño acústico. También existe un cambio en las expectativas sobre cómo debería comportarse el público.

El Estadio Arthur Ashe frente a nuevas expectativas

Los neoyorquinos, y los aficionados al deporte en general, están acostumbrados a públicos bulliciosos. Este mismo verano, la ciudad se llenó de aficionados durante la histórica victoria de los Knicks en el campeonato de la NBA. Fue el primero de la franquicia desde 1973.

Knicks conquistaron el título en junio de 2026.Poco después, la Copa Mundial de la FIFA reunió a aficionados de todo el mundo. Los cánticos ensordecedores y la tradición noruega del “Viking Row” llegaron a las gradas y hasta a Times Square. Los grandes eventos deportivos ya no se viven únicamente desde los asientos. Las pantallas, las redes sociales y los propios aficionados están transformando la manera de narrar y experimentar el deporte. Creadores, marcas y espectadores producen contenido prácticamente en tiempo real.

La experiencia dentro del Estadio Arthur Ashe, sin embargo, choca con algunas de las expectativas tradicionales del tenis. Pero algunos espectadores del US Open están ignorando esa norma. Se levantan durante el juego, hablan durante los saques o posan para fotografías mientras continúa el partido.

Influencers y ruido en el Estadio Arthur Ashe

Las quejas surgidas este año también han trascendido las redes sociales. Durante el US Open 2026, un partido de Naomi Osaka tuvo que detenerse brevemente. El árbitro pidió silencio a un grupo que estaba generando contenido durante el juego. Aryna Sabalenka también detuvo brevemente uno de sus partidos después de percibir un fuerte olor a marihuana mientras sacaba.

El incidente ocurrió en el Louis Armstrong Stadium. Una vez más, puso sobre la mesa las distracciones que enfrentan los jugadores durante el torneo. Sabalenka pidió al público mantener el humo lejos de las canchas. Tras las controversias, Wimbledon confirmó que para 2027 seguirá sin tener una categoría específica de acreditación para influencers o creadores. También reforzará las restricciones sobre objetos que puedan interrumpir el juego, como los aros de luz.

Sin embargo, los expertos coinciden en que prohibir las conductas disruptivas no necesariamente resolverá el problema. La nueva afición al tenis también exige pensar de otra manera.

Diseñar para una nueva generación de aficionados

“Creo que el diseño está en constante evolución para satisfacer las necesidades de las futuras generaciones”, afirma Josh Tooill. Tooill es director y diseñador sénior del estudio de arquitectura HKS. Para él, los recintzos también deben preguntarse qué tipo de experiencia buscarán los aficionados en el futuro. Solway y Tooill coinciden en que los cambios materiales o estructurales tienen limitaciones.

En cambio, el diseño puede utilizarse para mejorar la interacción de los aficionados con el recinto. También podría ayudar a reducir algunos comportamientos inapropiados. Una posibilidad sería crear más oportunidades para tomar fotografías fuera de las gradas. “Sin duda, se planteó la posibilidad de crear momentos fuera del área de juego principal donde la gente pudiera tomar fotos para Instagram”, afirma Solway. La idea sería evitar que esas actividades perturben el desarrollo del deporte.

Esto podría incluir lugares atractivos para tomar fotografías fuera de la zona de asientos. También podrían habilitarse espacios durante las horas en las que no hay partidos. Para Solway, la clave está en comprender la psicología detrás de los comportamientos que generan ruido. Puede tratarse de una fotografía para Instagram, una transmisión en vivo o simplemente una conversación. Después, el diseño puede crear oportunidades para esas actividades sin afectar a los jugadores ni a quienes solo quieren observar el partido. En cierto modo, el tenis no ha cambiado, y probablemente no lo hará pronto.

Pero su público en Estados Unidos sí. Y, les guste o no a los aficionados de siempre, esa nueva audiencia está llegando con gran entusiasmo, y mucho ruido, al estadio Arthur Ashe.

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Sobre el autor

es becaria editorial en Inc. y Fast Company. Antes de unirse a Mansueto Ventures, realizó prácticas en The Boston Globe, El Economista y The Architect's Newspaper.