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Acceder a información regulatoria en América Latina implica más que entrar a un portal público. El reto no siempre está en la ausencia de datos. El problema aparece cuando esa información se distribuye en sistemas distintos, cambia de ritmo entre países y exige horas de revisión humana para detectar lo relevante.
Para una empresa que opera en varios mercados, ese trabajo se multiplica. Luis Alberto Rodríguez, CEO y Fundador de Dapper, afirmó que una compañía con presencia regional puede gastar hasta 94 horas a la semana en seguir algunos temas del congreso. A eso se suman tres problemas: la información se desactualiza, no llega personalizada y muchas veces genera dudas sobre cuál es la versión oficial.
“La información está disponible, es información información pública, nosotros basamos nuestro análisis en información solo verificada”, dijo y explicó que cada mercado obliga a empezar de nuevo.
¿Qué es Dapper?
Dapper nació a partir de esa fricción. Rodríguez cuenta que empezó a pensar la idea en 2023, cuando era fellow en MIT. La compañía quedó constituida a finales de ese año y tuvo su demo el 1 de marzo de 2024. Hoy suma dos años de operación.
El origen del proyecto mezcla dos hilos. El primero viene de una línea de investigación que Rodríguez siguió desde joven: la relación entre crecimiento económico, funcionamiento del Estado y sector privado. El segundo surgió cuando empezó a recibir solicitudes para cotizar consultorías de monitoreo en asuntos públicos.
La respuesta que obtenía era negativa. “Eso no se puede hacer, no es posible”, recordó. Por ejemplo, en México, dentro de la legislatura 2024-2027, se han discutido más de 7,300 iniciativas legislativas. Para él, pedir a una persona que siga ese volumen de documentos de forma manual resulta inviable.
Ese diagnóstico coincidió con el avance reciente de la inteligencia artificial (IA). Rodríguez vio que esa tecnología podía procesar grandes volúmenes de información, integrar video, audio, documentos y reacción ciudadana, y convertirlos en insumos útiles para empresas. En 2025, dijo, la empresa probó que el problema sí podía resolverse.
Tecnología para el acceso a data regulatoria
Dapper automatiza de punta a punta la extracción, transformación, carga y notificación de información. El sistema toma datos de fuentes oficiales, los organiza y envía alertas por WhatsApp o correo electrónico. También permite personalizar el seguimiento por sectores como telecomunicaciones, energía, bebidas, automóviles, exportaciones, importaciones o plataformas tecnológicas.
“Dapper no te va a responder cosas sentimentales, no te va a responder cosas de psicología, no te va a responder cosas de cocina, no va a ser tu asistente de viaje”, subrayó Rodríguz. La lógica, explicó, consiste en resolver un problema específico con un sistema entrenado para ese nicho.
Ese enfoque busca alejar a Dapper de la idea de un chatbot genérico en tres puntos:
- El equipo que diseñó la solución, compuesto por personas con experiencia en política económica, asuntos corporativos, matemáticas e ingeniería
- La infraestructura de datos que la empresa construyó país por país
- La especialización del producto
La apuesta no termina en el monitoreo. Rodríguez dijo que Dapper quiere convertirse en una infraestructura de datos sobre asuntos públicos para mercados emergentes. “Su referencia es clara: “Buscamos ofrecer una capa de información que permita a una empresa entender qué pasa en otro país, sin depender de procesos manuales ni gastar grandes sumas en consultores”, explicó.
Esa promesa responde a un problema operativo. Muchas áreas de asuntos públicos todavía dependen de seguimiento manual, llamadas, rumores y reportes que llegan tarde. Rodríguez cree que ese modelo limita el valor estratégico de la función.
Para él, ese trabajo debe cambiar. “Entonces, en 5 años yo veo unos asuntos públicos mucho más profesionalizados”. En su visión, la tecnología hará el seguimiento repetitivo y los equipos humanos se concentrarán en análisis, estrategia, relación con autoridades y presentación de escenarios al consejo.
Rodríguez no plantea que la IA reemplace a las personas. Dice que la máquina no sustituye empatía, creatividad ni contexto. La plataforma procesa información. El juicio sigue en manos humanas. Por eso defiende un modelo en el que la automatización reduce costos de transacción y el especialista usa ese insumo para tomar mejores decisiones.
La oportunidad para la región
La regulación puede convertirse en una traba cuando llega tarde. También puede abrir rutas de negocio cuando una empresa recibe información actualizada, verificada y personalizada. Rodríguez asegura que algunos clientes ya encontraron oportunidades a partir de esa lectura anticipada del entorno regulatorio.
Su tesis va más allá de América Latina. Dapper ya mira hacia Medio Oriente, Norte de África y el Sudeste Asiático. Rodríguez ve ahí el mismo patrón: mercados con más fricción operativa que los países desarrollados y con necesidad de herramientas que ordenen datos públicos dispersos.
Como meta, Rodríguez planeó que “nosotros queremos convertirnos en esa infraestructura de datos, ya que, si la información pública existe, el valor está en volverla legible, comparable y útil para decidir”, concluyó.
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